Carmen Tomás – Auténtico viernes de pasión.


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

El viernes pasado pasará a las estadísticas como un auténtico día negro para la economía española. Un verdadero viernes de pasión. No sólo conocíamos los resultados de la EPA, que arrojaron un número de desempleados histórico en este país. Casi cinco millones de personas están en el paro. Casi un millón cuatrocientos mil hogares tienen a todos sus miembros en paro. Un 45 por ciento de los jóvenes están desempleados. Por no tener ni tuvimos un resquicio para el consuelo de la mano del aumento de la población activa. En fin, datos todos para la preocupación absoluta y también para la indignación. No fue la única mala noticia. El INE hacía público el IPC adelantado de abril. A inflación está ya en el 3,8 por ciento, dos décimas más alta que en el mes anterior. Pero es que también supimos que el consumo está agónico y que el euribor ha dado otro golpe a los hipotecados.

Y, ¿cómo ha reaccionado el máximo responsable de esta negra situación? Pues, echándole la culpa a otro. Dice Zapatero que ahora tiene que arreglar una crisis que él no ha creado. ¡Hay que echarle cara y desvergüenza! La irresponsabilidad de este presidente del gobierno que está muerto, pero sigue haciendo daño, es absoluta. Ya ha perdido hasta la sensibilidad y la piedad con los millones de familias españolas que lo están pasando verdaderamente mal. Ya sólo parece importarle seguir mintiendo a ver si consigue hacer creer a alguien que todo lo que nos pasa es culpa del capitalismo, de los mercados o sencillamente del PP, cuando lleva siete años gobernando. De hecho, el ministro de Trabajo y otros, en su afán por poner el ventilador, se olvidan que llevan siete años gobernando. Valeriano Gómez ha llegado a decir que la mayor parte del paro que se han generado en estos años de crisis es culpa de una ley que aprobó el PP en su etapa de gobierno. Pues que la hubieran derogado en su momento y asunto concluido. Hay que recordar que cuando el paro era bajo, del 8 por ciento, era gracias a Zapatero. Ahora, que supera el 21 por ciento es culpa del anterior. En fin, cualquier cosa les vale para no dar la cara ante el sufrimiento de su pueblo, ese al que decía Zapatero que nunca traicionaría desde el poder.

En este momento y ante los datos que arroja la economía española es difícil tener esperanza, al menos hasta que se celebren elecciones generales. Este gobierno y el partido que lo apoya ya están en otras cosas y cada día que pasa la situación se agrava. No se gobierna y, aunque a veces se ha demostrado mejor que no hagan nada, el país necesita ganar confianza y muchas medidas. Zapatero ya no va a hacer nada. La única solución es que se vaya de verdad y convoque elecciones generales.

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