Esther Esteban – Más que palabras – Uno menos


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

En mi tierra diríamos sin mas que un cabr.. menos, pero por decirlo mas sutilmente, me limito a señalar que la muerte de Bin Laden es una gran noticia para la humanidad. El presidente americano lo ha llamado «acto de Justicia» y los caricaturistas lo presentan como un trofeo de guerra, incluso los geniales Gallego y Rey han dibujado a la estatua de la Libertad sosteniendo la cabeza del asesino. Pero.. da igual. El hecho es que ha desaparecido el mayor terrorista del planeta y aunque ahora surjan dudas sobre el procedimiento utilizado para su extinción, hoy podemos respirar un poco mas tranquilos aunque la amenaza siga ahí, no podamos bajar la guardia y posiblemente todo esto tendrá terribles consecuencias.

De todo lo que hemos visto y oído estos días, yo me quedo, sin duda, con la reacción del pueblo y clase política americana. Los ciudadanos anónimos han salido a las calles a celebrarlo al grito de «Estados Unidos» demostrando que con la caída del malvado se ha vuelto a recuperar el orgullo de nación y que de «patriotismo, del bueno», están sobrados. En cuanto a la clase política ha sido y es una piña frente al enemigo común y ha habido dos hechos que lo constatan. En primer lugar que el presidente Obama al primero que informó de la operación fue a su antecesor en el cargo el vapuleado Bush, -de cuya política en materia antiterrorista él no se ha desviado un milímetro- y segundo la gran ovación que Demócratas y Republicanos le dieron a su presidente en el primer acto que se celebro tras darse a conocer al mundo la noticia. Todos eran y se sentían Barak Obama y, si demuestra vale un botón, solo ver el subidón que ha dado en las encuestas en cuestión de horas.

La desaparición de Bin Laden era un acto de guerra y como tal se ha tomado. Se ha hecho con la legalidad vigente en Estados Unidos, donde tras los atentados del 11-S el Congreso facultó al presidente a «contraatacar contra cualquier persona, organización o Estado sospechoso de estar envuelto en los ataques terroristas». De ahí que cualquier comparación con otra eliminación de terroristas al margen de la ley resulte tan oportunista y demagógica, que no merece la pena entrar a ese trapo. Es verdad que, según todos los convenios internacionales de derechos humanos, todas las personas tienen derecho a la vida y también a tener un juicio justo con todas las garantías, pero está claro que si un delincuente peligroso ofrece resistencia- Bin Laden estaba armado y al parecer disparó a sus captores- las fuerzas de seguridad ejercen su propio derecho al uso de las armas.

Aunque aun nos faltan muchos elementos para comprender bien la operación, supongo que mas pronto que tarde veremos la foto del terrorista muerto y así debe ser, para no alimentar las especulaciones que ya se han disparado en todo el mundo sobre la veracidad de la información. Lo último que necesitamos es un fantasma viviente, porque bastante ha hecho ya dejando como legado a un grupo seguidores mas fanáticos, crueles y peligrosos que él mismo. Lo que seria impensable desde el punto de vista de la seguridad es que todos pudiéramos en vivo y en directo la operación tal como lo hicieron el presidente Barak Obama y sus colaboradores. Si la cara es como dicen el espejo del alma solo ver en esa foto -que ya ha hecho historia- la cara de la valerosa Hillary Clinton mientras se producía el asalto a la mansión, valorada en un millón de dólares y con vistas a los montes Sarban, en la que vivía el enemigo publico numero¡. Lo dicho uno menos.

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