Antonio Casado – Electoralismo en Lorca.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Las comparaciones son odiosas, especialmente para quien sale perdiendo en la comparación. Y eso es lo que le ha ocurrido al líder del PP, Mariano Rajoy, desde que el miércoles pasado, en la mañana siguiente al terremoto, su paseo por las ruinas de Lorca y sus encuentros con los damnificados fueron transmitidos casi en directo por las llamadas redes sociales.

Y digo que las comparaciones perjudican al que pierde en la comparación porque al tiempo se supo que el vicepresidente Pérez Rubalcaba, y la ministra de Defensa, Carmen Chacón, que también viajaron esa mañana a Lorca, prohibieron que se hicieran fotografías o tomas de televisión de sus encuentros con los damnificados y la reunión de un improvisado gabinete de crisis sobre el propio terreno, precisamente para curarse en salud frente a eventuales acusaciones de electoralismo.

En esa reunión, con las autoridades municipales y regionales de Murcia, también se hizo presente durante unos minutos el señor Rajoy, antes de reanudar su paseo por otros lugares de la semidestruida ciudad murciana. Lo cual nos lleva a preguntarnos si realmente aquel día se cumplió lo convenido la noche anterior entre el presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición.

Lo convenido era suspender la campaña electoral del día después en señal de duelo. O, por ser más precisos, anular los actos previstos en la agenda de los candidatos. Porque justamente esa es la duda que nos asalta: la de si el hecho de suspender los mítines del miércoles pasado equivalía a interrumpir la campaña electoral o, por el contrario, suponía continuarla mediante la toma de una decisión con sospechosos aromas de electoralismo. ¿Por solidaridad con los afectados o simplemente un gesto debido a un previo cálculo electoralista?

Procede distinguir entre quienes fueron o van a hacerse la foto, antes, durante y después de los funerales del viernes, presididos por los Príncipes de Asturias, y quienes fueron o van a gestionar la ayuda pública que reclaman los lorquinos. Entre los segundos se ha constatado un alto grado de coordinación a la hora de tomar las medidas necesarias para una eficaz y rápida recuperación de la normalidad, al menos en lo material. Dicho sea tanto en relación con las autoridades municipales y regionales, que son del PP, como las nacionales, que son del PSOE.

Aún así, ahí quedaron las duras declaraciones de un actor electoral del 22 de mayo. O sea, también parte interesada. Pero no desde la orilla institucional sino de la política, como candidato que es a la presidencia de la vecina Generalitat valenciana. Me refiero a Enric Morera (Compromis), que habló con esta crudeza: «Es de una gran obscenidad y de una gran hipocresía trasladar la campaña electoral a Lorca para hacerse fotos y convertir una ciudad muy afectada por el terremoto en un lamentable reality show».

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