Carmen Tomás – ¡Salvemos Europa!


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La Unión Europea ha acordado finalmente el rescate de Portugal. Ha dejado sin embargo para más adelante la segunda vuelta del salvamento de Grecia. Y es que en este caso la cosa es más peliaguda. Vamos a ver si es en forma de más dinero, si hay reestructuración de plazos y tipos o si hay una quita. Hay que tener en cuenta que los más pringados son los bancos franceses y alemanes y la idea es ganar algo de tiempo para que a esos sistemas financieros les de tiempo a asimilar las opciones más complicadas. En realidad estamos hablando de una Europa que se tendrá que plantear muchas cosas. Se están salvando los muebles, pero la casa se incendia y no sólo en política económica. Ya se han dado espectáculos en el terreno políticos dignos de la mayor desunión.

Los sacrificios van a ser enormes, pero es obvio que se está dispuesto a hacer lo que sea porque el euro no sea un fracaso. A nadie le conviene a pesar de que asistimos a un teatrillo con las patas muy débiles. No ya a una Europa de dos velocidades sino de varias. Algún día, alguien tendrá que poner las cosas en su sitio y armonizar las políticas económicas y fiscales imprescindibles, como se ha visto, para afrontar con seriedad y dignidad la política monetaria común.

No da la impresión de que lo ocurrido con el director gerente del FMI vaya a afectar a los procesos en marcha, aunque lógicamente se abre un melón que convendría cerrar cuanto antes. Hay muchos países interesados en cambiar las reglas no escritas que rigen y que se han guisado Europa y Estados Unidos. Pero, en fin, ahí está el problema y se busca la solución, que debe ser rápida.

España, de momento, ha salvado los muebles de sus nuevas subastas. Pero quedan muchas y las necesidades financieras son elevadas. Y más lo van a ser si el 22 de mayo se confirma la llegada al poder del PP en numerosos ayuntamientos y comunidades donde no gobernaban. Entonces, pueden empezar los verdaderos problemas para las finanzas de España y una nueva ola de desconfianza en nuestras posibilidades puede recorrer los despachos de los inversores del mundo. Está todo por escribir. De momento, la Unión Europea, aunque sea a trompicones se está salvando. Veremos por cuánto tiempo.

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