Mabel Redondo – Entre Bambalinas – Belén Ordóñez no se separa de su bombona de oxígeno.


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Belén Ordóñez continúa su lucha por salir adelante, superó un cáncer pero sigue arrastrando un efisema pulmonar que la condena a llevar consigo y casi permanentemente una bombona de oxígeno para poder respirar.

Hace varias semanas impresionó ver a la hermana de «la divina» en silla de ruedas, esas instantáneas que publicó la revista «Sálvame» evidenciaban el deteriorado estado de salud de la hija de Antonio Ordóñez.

Durante varios días Belén ha permanecido recluida en su casa de Sevilla, postrada en una silla de ruedas y sin salir a la puerta de la calle, tan solo pudimos verla asomada al balcón el día en el que sus sobrinos Fran Rivera y Cayetano toreaban en «La Maestranza». La sangre tira, y aún con esfuerzo la hermana de Carmina quiso divisar el ambiente que se palpaba en la ciudad hispalense esa tarde de toros.

Ha pasado un tiempo y ya ha hecho su primera salida, «Espejo Público» daba en primicia las imágenes de una Belén Ordóñez que ya anda por su propio pie, de momento ha dejado aparcada la silla de ruedas pero aún así era más que evidente la dificultad que Belén sigue teniendo para caminar, su cara reflejaba el agotamiento, resoplaba y respiraba hondo para aguantar el paseo y se servía de la ayuda de una amiga que la acompañaba en su salida. En la breve pero intensa caminata Belén tuvo que detenerse en varias ocasiones para combatir la fatiga, la tranquilidad y una vida serena serán ahora su mejor medicina para reponerse totalmente.

Esas instantáneas y el propio video del paseo reflejan la realidad de cómo está viviendo Belén Ordóñez esta etapa de su vida. Según sus allegados aún no ha conseguido dejar el tabaco, fuma desde hace décadas, algo que agrava aún más el efisema pulmonar que padece desde hace tiempo. Es por eso que no se separa de su bombona de oxigeno y que la lleva consigo en cualquiera de los desplazamientos que hace en la ciudad. En las fotos se podía ver a la taxista portando el recipiente.

A pesar de los enormes problemas de salud que ha padecido, Belén Ordóñez siempre ha hablado con mucha naturalidad de: «pésima salud de hierro». La muerte de su hermana Carmen le pasó factura y le afectó tanto física como psicológicamente, de hecho confesó haber sufrido una fuerte depresión, es cierto que lo ha pasado mal pero no es menos cierto que al final siempre se repone y consigue salir adelante. Mientras que ella hace su vida en Sevilla, su hija Belencita vive en Madrid donde trabaja en una empresa de perfumes. Madre e hija se ven cuando el trabajo se lo permite a la joven, sin embargo, es más que probable que Belén Ordóñez eche de menos no tener más cerca a su única hija.

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