Mabel Redondo – Entre Bambalinas – Cayetano Martínez de Irujo al descubierto.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Nunca es tarde si la dicha es buena, es lo que pensé al escuchar la excelente rueda de prensa que dio Cayetano Martínez de Irujo con motivo de la presentación del documental que narra su biografía, que ha producido el Canal Bio, y está previsto que vea la luz el próximo venticuatro de julio.

Me sorprendió gratamente ver por primera vez al hijo de la Duquesa de Alba hablar con una naturalidad desbordante de su vida privada, de la de su madre y de la de sus hermanos. Es algo a lo que no nos tiene acostumbrados, sobre todo si recordamos las numerosas trifulcas que ha protagonizado con la prensa asfáltica, esa parte de la profesión que se deja la piel para conseguir una instantánea o una imagen curiosa que se repite hasta la saciedad.

Por supuesto, condeno y crítico a los intrusos y a los provocadores mal intencionados que tanto contaminan el gremio. Lo doloroso es cuando esos enfrentamientos entre el «personaje público» y el «paparazzi» son injustificados o exagerados, y en eso es en lo que ha pecado Cayetano en alguna que otra ocasión.

Me vienen a la memoria disputas en aeropuertos y también en plena calle, el jinete tiene carácter y una fuerte personalidad, pero él ha crecido con la prensa en los talones y si no, que recuerde las persecuciones cuando salía con Katia Cañedo, su primer amor, con ella estuvo siete años. Años más tarde, fue su relación con Mar Flores la que le situó en la punta del iceberg informativo. Este noviazgo nunca contó con la aprobación de la Duquesa, pero Cayetano la defendió a muerte, pública y privadamente, fue entonces cuando dejó ver su lado más romántico.

Pero para una vez que se relaja y exterioriza sus pensamientos más íntimos no le vamos a aguar la fiesta. Lo que nos gusta es verle así, incluso hizo gala de su sentido del humor cuando le dijeron que su madre deseaba que se reconciliara con Genoveva y él respondió: «Mi madre aún está con la reconciliación de Fran y Eugenia y no te habla de la de su tío-abuelo porque ya no están, porque para mi madre las reconciliaciones son históricas».

En el documental recuerda su separación como uno de los momentos más duros: «El fracaso de mi matrimonio ha sido muy difícil de encajar para mí. He cometido muchos errores, no estábamos preparados, es algo que todavía me tiene triste porque quiero mucho a la madre de mis hijos, la valoro y no lo hemos sabido gestionar ninguno de los dos».

Cayetano se mojó cien por cien en su manifestación sobre Alfonso Díez, huyó de las florituras y de la diplomacia: «Es un señor que conozco de tres veces y respeto la relación que tiene con mi madre», pero cuando al jinete le hablan de boda es otro cantar: «No se puede hipotecar el futuro de la Casa de Alba. Mi madre se compone de dos personas: la Duquesa de Alba y Cayetana. Hay que saber donde empieza una y donde acaba la otra. Cayetana puede hacer lo que quiere, hasta que daña a la otra. Es una cuestión de responsabilidad histórica». Lo podría haber dicho más alto pero nunca más claro. Tiempo al tiempo.

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