Pedro Calvo Hernando – Me declaro ingenuo e indignado.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Todas las grandes polémicas de la actualidad no sirven para nada positivo sino todo lo contrario: sirven para agravar la crisis económica, retrasar la efectividad de las medidas que se toman e incluso impedir que algunas lleguen a tomarse o a cristalizar. Es ridículo seguir con la historia de la necesidad del adelanto de las elecciones generales, en lugar de gastar los esfuerzos y las energías en echar una mano para que la credibilidad y la confianza en España se acrecienten o al menos no disminuyan. Aunque parezca mentira, son muchos los interesados en que las cosas vayan cada vez peor pensando que ello ayuda a su llegada al poder. Yo creía que estaban más seguros de ganar las elecciones y que no necesitaban perjudicar más a la economía. Una vez más, me declaro ingenuo de nacimiento. Y declaro mi inmensa perplejidad por el hecho de que tantos compatriotas no se percaten de esas circunstancias y no influyan en sus intenciones de voto, lo mismo que con la corrupción.

Queda la esperanza de una movilización ciudadana profunda y es un síntoma esperanzador el crecimiento del Movimiento 15-M e incluso el hecho de los numerosos guiños que le hacen últimamente los políticos, tanto si tales guiños son sinceros como si no lo son. El caso es que los políticos se dan cuenta de que el 15-M no es una cosa banal como ellos pensaban al principio y se van percatando de que muchas de las reivindicaciones de los indignados tienen un eco popular cada vez más visible. Es decir, que estamos un poco menos lejos de que las ideas innovadoras de ese movimiento terminen triunfando dentro y fuera de España. La izquierda debe de tener un dilema interno. Sabe que los indignados no confían en ella mucho más que en la derecha y que no pueden esperar una transmutación política hacia ella. Y sabe también que sus principales banderas les pueden ser arrebatadas e incluso superadas por el mencionado movimiento, el cual es posible que cristalice políticamente, cuando se dé cuenta de que si no lo hace será muy difícil que sus ideas se pongan en práctica de verdad.

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