Astracanada: «El País» desnuda a Zapatero (I)

Bien lo dice el proverbio: que mientras las palabras se las lleva el viento, los escritos permanecen —verba volant, scripta manent. El diario El País ha publicado el que, probablemente, esté llamado a ser uno de sus inolvidables escritos: el editorial «Berlusconi al desnundo».

Vástago mixtíforo, empero, del sensacionalismo, la beatería oportunista y la autopenitencia del cilicio masturbatorio ante lo obsceno, el título induce a error: cualquier lector avezado, después de leer el editorial con una mínima atención, percibirá estremecido cómo el estruendo de la bofetada que con él se pretende dar al primer ministro de Italia resuena, en cambio, sobre la dura cara del primer ministro de España: el de la ceja, el Hechizado.

En realidad, con el fondo hipócritamente puritano de un supuesto carnaval de desvergüenzas, es “Berlusconi” el nombre criptográfico de la máscara de Zapatero; la careta sonriente, si se quiere, tras la cual, muy in modo obliquo, “el diario amigo” muestra al mundanal y globalizado circo la tragicómica y realísima cara de uno de los más perniciosos e insufribles hechizados de la historia de España. Esta España, hoy, fatalmente, víctima propicia de su «deriva autoritaria.»

Sin duda, el editorial fue un rapto de ejemplar puritanismo mormónico. Pero el buque insignia del nuevo Movimiento y el Progreso Moral de las Naciones está hecho de papel impreso con prostibularios anuncios de mancebía y lenocinio; papel subvencionado por la partitocracia autárquica y camandularia, más zorrona que astuta, del Reino de España, donde al mismo tiempo, como hongos, proliferan y florecen incontables Delegaciones Especiales, Secretarías Generales, Subdirecciones y Direcciones, si cabe, aún más Generales para la Defensa de los Derechos de la Mujer. ¿Y si no fuesen tan puritanos?

Quizá, lo que está sucediendo es que el buque de quienes, siempre sardónicos y perdonavidas, preguntaban por la crisis —«¿qué crisis?»—, justamente boqueteado por ella y sin crédito para pagar el calafateo, navega su angustia entre los acantilados conminatorios del hundimiento —¡tan lejos del Cabo de Buena Esperanza!. En esta tesitura, la consigna del psoejonsiano Consejero Mayor del diario amigo (“el querubín barbudo”, otrora contemplador de la belleza celestial del Régimen), atrabiliaria y marcial, espartana por necesidad, no se hace esperar.

Se impone salir del socavón, “como sea”:

—«¡Hay-que-hacer-caja-ya!» —«¿Y si desnudamos al Hechizado…?», comienza su pregunta un paniaguado panegirista de siempre. —«¡Memeces! Tal vez a los de Babia, de donde no da salido, pero allende León, ¿a quién le interesa Zapatero? Además, ¿es que no me he explicado bien?: el-horno-no-está-para-bollos. No cabe más impacto que el impacto global.

»Transversalidad, que no te enteras: trans-ver-sa-li-dad, desde El adelantado de Segovia hasta el New York Times. Un “Zapatero en pelotas” no resarce ni para el fiambre del fin de semana. Las fotos tienen que relacionarse con uno de los legítimos del G-8: Berlusconi, por ejemplo, y no con un mindundi de la misericordia, invitado por Berlusconi al G-8.» —«Ya. Pues en menudo brete lo vamos a poner.» —«¿A quién? ¿A Berlusconi?» —«No, al Hechizado, aunque a cuenta de Berlusconi.»

He ahí, en sintético carboncillo, el perfil de la cocina. Luego vendría la publicación de las fotografías, “imágenes” genuflexas después, cuando los perpetradores sospecharon las orejas del Gran Lobo Cabreado ante los tribunales de justicia a la española, donde los “secretos” sumariales son siempre traslúcidos visillos para el diario amigo y su órbita de satélites.

Y también, las explicaciones sobre las “imágenes”, una vez consumada la violación de la intimidad de varias personas, entre las que sobresale, como chivo expiatorio, el Presidente del Gobierno de una nación históricamente amiga: «Berlusconi al desnudo. Las imágenes no desvelan la privacidad del primer ministro, sino su deriva autoritaria.»

Dicho todo ello con el siguiente apercibimiento: unos días antes, al Hechizado, le prepararon una cama bastante más redonda que la que le depararían los propios resultados de “las europeas”, tras cuyo escrutinio la dolorosa promiscuidad política que le espera será de tal virulencia e intensidad que a hasta los revoltijos de Berlusconi concluirán santificados como obra pía y honrada. Efectivamente, apenas veinte días antes, el diario amigo publicaba la gran noticia: «Berlusconi invita a España a participar en julio en la cumbre del G-8 en L’Aquila.» Y doblaba el embozo: «El Gobierno [de Rodríguez Zapatero] califica de “histórico” el ofrecimiento del primer ministro italiano.» Alea iacta est: la cama estaba hecha.

Por supuesto: imágenes y fotografías no son lo mismo; caras y caretas tampoco. Pero si se mira bien, el editorial se impone como una metáfora berlusconiana del Hechizado de la Moncloa. Así, more hispanico, «Berlusconi al desnudo» constituye, en efecto —¡y con qué efecto!—, el icono propicio de “Zapatero en pelotas”.

Parejamente, en la mejor sazón del diario Madrid, el estigmatizado personaje del artículo «Retirarse a tiempo: no al general De Gaulle», muy lejos de ser éste, “el general” resultó ser el mismísimo Francisco Franco, tras la máscara del doblemente colega: Charles de Gaulle (es de advertir que, por su contenido y por quien lo firmaba —el a la sazón Presidente del Consejo de Administración del posteriormente dinamitado diario, Rafael Calvo Serer—, el tan injustamente olvidado artículo fue en su momento, mayo de 1968, bastante más que un cuasieditorial: un encubierto y sulfúrico editorial, tan de memorable y heroico vitriolo como suicida destino).

Entre tanto, va siendo ya vetusta la costumbre de la prensa española, empeñada en fomentar pocilgas en predio ajeno, cuando en el propio rebosan las públicas inmundicias —las excreciones de las castas parasitarias— desde el rabo hasta las orejas. En estas materias, como en tantas otras, a solidarios no hay quien nos gane. ¡Una ayudita!, en materia de ayudas: ¡Maetro! ¿le pinscho pordetrá?

(Véase: «Astracanada: «El País» desnuda a Zapatero (II)»)

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R. Malestar Rodríguez
www.castaparasitaria.com
rmalestar[@]gmail.com
(13/06/09)

Autor

Roberto Malestar Rodríguez

Roberto Malestar (Vigo). Heterodoxo; filósofo —licenciado, graduado y doctorando en filosofía por la Universidad de Santiago de Compostela. Publicista, ensayista y articulista. Es, además, letrista e intérprete de tangos, folclore hispanoamericano y otros géneros.

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