Carlos Carnicero – Un adelanto atrasado.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Al final no le ha quedado más remedio al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que acortar la legislatura, que es tanto como aliviar su agonía y la de su partido. Nunca sabremos el efecto que tendrá esta decisión -que constitucionalmente le corresponde tomar a quien ocupa La Moncloa- en el resultado que obtenga el PSOE el próximo 20 de noviembre y el candidato Rubalcaba. Pero no hay ningún dato que indique que la situación económica, el índice de desempleo y la impopularidad del Gobierno pudiera mejorar en el tránsito hasta el mes de marzo de 2011.

Con el paréntesis difícil de evitar del mes de agosto, estamos en campaña electoral. Según el CIS, el efecto Rubalcaba ha acortado la diferencia electoral en más de tres puntos con respecto a la ventaja que le lleva el PP al PSOE. Es bastante, pero sin duda insuficiente para evitar una abultada derrota. Si Alfredo Pérez Rubalcaba consiguiera reanimar del coma en que se encuentra el electorado natural del PSOE hasta conseguir la victoria, será una hazaña propia de récord Guiness.

Es hora de escuchar las propuestas con oído crítico y ambición electoral. No hay mayor tragedia que la falta de autonomía para decidir el voto a cualquier opción que se presente al concurso de los electores. Ninguna de las opciones que concurran carece de legitimidad para pedir el voto y todos son respetables.

La alternancia, su capacidad, es la esencia de la democracia y por lo tanto los chantajes deben ser desestimados. Que cada partido sude el voto de sus electores y se comprometa seriamente con sus promesas. Los ciudadanos están hartos del fraude político de unos partidos que prometen lo que no van a cumplir. Y ese es el mayor enemigo que tienen las opciones en disputa. Su falta de crédito ante los electores. Nada será igual desde que el descontentos del 15-M ha tomado posesión de la calle.

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