José Luis Gómez – A vueltas con España – Rubalcaba no es Mourinho.


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

El candidato Rubalcaba se ha vuelto autocrítico -«tuvimos ocho años para pinchar la burbuja inmobiliaria y no lo hicimos», dijo en Radio Nacional de España- y ha sabido elegir la fecha para hacerlo: el final de julio con ecos a comienzos de agosto, es decir, en unos días en los que la gente está pensando en clave de vacaciones. Pero lo ha hecho y ya nadie podrá reprocharle que no sabe desmarcarse del Gobierno de Zapatero ni hacer autocrítica. También lamentó Rubalcaba no haber reformado antes el sistema financiero.

Como puede observarse, Rubalcaba es autocrítico pero critica más bien a la vicepresidenta económica y al gobernador del Banco de España, no al área política del Gobierno. Seguramente a Elena Salgado y a Miguel Angel Fernández Ordóñez no le hará mucha gracia el papel de analista económico de Rubalcaba, pero ambos están amortizados y no se juegan nada electoralmente. No pasa nada por darles un poco de caña, que es lo que también hace la gente de la calle. Primero Rubalcaba criticó a la banca y ahora lo hace implícitamente con quienes no supieron conducir y/o reconducir la economía española.

Otra cosa es que esta autocrítica de Rubalcaba le sirva para algo. Conociéndole, él pensará que sí, ya que es un político siempre volcado en la comunicación, sabedor, por tanto, de cómo hay que manejar los mensajes y los tiempos. Sin embargo, las encuestas dicen otra cosa: colocan al PP a tal distancia del PSOE que la R de remontada parece recordar a Mourinho preguntándose, impotente, por qué el Barça siempre gana. Rubalcaba, que también es del Madrid, pero que es mucho más sutil que Mourinho, no apela a la envidia propia del mal perdedor, sino a la modestia, con guiños a los suyos, a los que sabe desmovilizados y precisa llevar ante las urnas el 20-N.

Lo tiene complicado, por muy valorado que esté a nivel personal, y ahora solo le queda esperar un milagro, objetivo ante el que Rubalcaba parece incorporar la filosofía del Deportivo camino de su regreso a primera, ya que Lendoiro es de los que creen que «los milagros los hacemos entre todos». Bono lo ha dicho de otro modo: «Hasta que pasa el último santo no se acaba la procesión».

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