Lo subliminal y la última gran estafa socialista.

No necesita aclaración. La última gran estafa socialista es Rubalcaba, es decir, la presentación de Rubalcaba-Alfredo-Pepunto-RbCb y lo que venga, como el Superman, el intensivista milagrero que necesita una España en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Llevamos meses haciendo análisis sobre encuestas, intención de voto, valoración de candidatos, ocurrencias y chascarrillos varios del PSOE-Rubalcaba. Todos creemos que es necesario un cambio de gobierno, incluso los socialistas. Pero no un cambio a otro gobierno socialista, que sería más de lo mismo pero peor. No hay que olvidarse que los socialista-Rubalcaba son los responsables de la situación actual, de la que los cinco millones de parados son sólo la punta del iceberg. Sin embargo, están dispuestos a echar el resto –de perdidos al río—y están dispuestos a todo. Y todo incluye TODO, sin más explicaciones. Para ello están recurriendo a todo tipo de estrategias y guiños: prescindir del puño y la rosa, el cambio de nombre, los 25 adjetivos, el eslogan “escuchar, hacer, explicar”, la hazaña en twitter, la invitación a los del 15 M y por fin y más grave, la negociación con ETA de la que se espera un comunicado de semiabandono de las armas de un momento a otro, noticia filtrada por diferentes fuentes de los distintos focos de la negociación: Shlomo Ben Ami en Toledo y el Centro Henry Dunant de Suiza. Mayor Oreja siempre tiene razón, aunque haga dudar incluso a los suyos.

En este momento la prima de riesgo está en los casi 350 puntos básicos; Moody´s rebaja la nota de seis comunidades autónomas; la EPA mejorada sabemos que es pan para hoy y hambre para mañana; no queda más remedio hacer ajustes si no queremos acabar como Portugal o Grecia; la economía no crece porque si no hay confianza, no hay inversores, y los mercados están que trinan. ¿Qué pueden ofrecer los socialistas de Rubalcaba? Nada. Pero los socialistas-Rubalcaba no tienen nada que perder y están dispuestos a un órdago a grande, a chica, a pares y a juego, si hay, como hacen los chulos-fanfarrones del mus. Por ello, el paquete falso de medidas, para vender lo inexistente, es decir humo, tiene que ir aminoquelado con un envoltorio llamativo y atractivo, capaz de penetrar en nuestras fibras más profundas. Los asesores de Obama ya pasaron por Ferraz trayéndose las últimas técnicas en manejo de masas. Aquel ya legendario “We can” –que hoy seguramente ya no colaría—tuvo su remedo estos días con el menos elíptico “We can do it” rubalcabeño, patético, si se tiene en cuenta que en España, el inglés sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Y también que los izquierdosos e izquierdistas no simpatizan mucho –al menos en teoría—con la nación del Tío Sam.

Los socialistas-Rubalcaba, con o sin consejo de los obamianos, recurrirán a las técnicas subliminales a su alcance, y esto es lo que más nos preocupa, porque lo subliminal no lo procesa la mente consciente y, por tanto, estamos indefensos.

LOS MENSAJES SUBLIMINALES

Sobre los mensajes subliminales existe una gran controversia. Mientras unos científicos aceptan su utilización por parte de la industria y la política, otros son reacios a admitir que esta técnica se esté utilizando. A este respecto, el doctor Wilson B. Key, experto en la materia, dice que son “diseñados a propósito, con la intención de manipular, modificar o alterar la conducta humana”.

El efecto de estos mensajes, salvando las distancias tecnológicas y conocimiento de la mente, ya era conocido en la antigüedad. La primera mención la encontramos en los textos del filósofo griego Demócrito, que vivió en el siglo V a. de C. cuando dice que “mucho de lo perceptible no es percibido por nosotros”. (En el nivel consciente).

Platón alude a estos mensajes en el Timeo, y Aristóteles en su Parva Naturalia también deja constancia de que no percibimos conscientemente y lo mismo podemos decir de Montaigne en el siglo XVI y Leibniz en el XVII. Dice este último que “existen innumerables percepciones prácticamente inadvertidas, que no son distinguidas lo suficiente como para percibirlas o recordarlas, pero que se vuelven obvias a través de ciertas consecuencias”.

Todos nos sentimos libres cuando elegimos, sin embargo, los mensajes subliminales están insertados en la música, en la publicidad y en la política. En la imposición de ideologías se emplean hoy este tipo de mensajes. Pero, ¿cómo funciona lo subliminal? El ser humano capta a través de los sentidos miles de estímulos, pero no es consciente de ello. Sólo tenemos conciencia de algunos, que llegan al cerebro con la suficiente energía para instalarse en la corteza cerebral. Esta acción se denomina proceso de concienciación. Son estímulos de gran intensidad o supraliminales. Cuando la información es recibida, el cerebro elabora conscientemente una respuesta que será ejecutada por el organismo. Este proceso se denomina procesamiento perceptual consciente. Un ejemplo sería la famosa frase de Rubalcaba: “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”; u otras frases poderosas que si se repiten machaconamente se instalan en la mente de quien las oye. Ahora bien, muchos de los estímulos que recibimos no llegan a la corteza cerebral, pero sí a la esfera de nuestro inconsciente aunque no tengamos conciencia de ello. A estos estímulos que no sabemos que existen, se les denomina estímulos de baja intensidad o subliminales, y también son procesados en el cerebro, pero por otras estructuras. El procesamiento perceptual inconsciente también tiene una respuesta emitida por el organismo. Los estímulos subliminales actúan, según Poetzle, con un efecto de acción retardada, como una especie de bomba de relojería o bomba de tiempo, sobre el comportamiento.

Desde el hombre de Cromagnon hasta hoy, las estructuras del ser humano donde se produce la concienciación han ido evolucionando. Sin embargo, las estructuras reticulares encargadas del procesamiento inconsciente no han sufrido alteración. Su lenguaje son los símbolos y los arquetipos, que por ser atemporales y universales están en el inconsciente colectivo desde siempre y muchos son comunes a todas las culturas. Hay tantos tipos de mensajes subliminales como sentidos. Los que se canalizan a través de los ojos se denominan visuales. Éstos pueden ser verbales, cuando la información se percibe a través de palabras escritas, o pictóricos, cuando lo que aparece es una imagen.

MANIPULACIÓN CON LA FOTO FIJA DE RAJOY

Un estímulo supraliminal, es decir consciente, se puede convertir en subliminal empleando varios métodos. El enmascaramiento es uno de ellos. Consiste en presentar dos estímulos (dos imágenes, por ejemplo), de tal manera que el segundo impida que se tenga conciencia del primero. Este fin se consigue, bien presentando los dos estímulos a la vez pero variando la intensidad de su naturaleza, con lo cual la primera imagen casi no se ve pero es la que actúa como subliminal, y sobre esa, otra imagen claramente visible; o bien presentando los dos estímulos de la misma intensidad y naturaleza pero variando el tiempo de exposición entre uno y otro; el primero, de corta exposición, sería subliminal, y el segundo con una duración suficiente para ser captado por la conciencia. Recordará el lector que los socialistas suelen compactar imágenes de Mariano Rajoy al lado de algo que produce rechazo en la sociedad. En una ocasión mientras daban la información de unos independentistas quemando fotos del Rey, aparecía en pantalla una imagen de Rajoy; en otra ocasión, durante la emisión de un reportaje sobre las torturas en la cárcel de Abu Rabí en Iraq, se colocó un plano fijo de Rajoy; cuando en los desayunos de TVE se emitió la información de los vuelos secretos de la CIA, quien salía en imagen era Ángel Aceves. No son errores técnicos. Es manipulación pura y dura. Pero hay que estar preparados para lo que venga. No es casual que las elecciones generales se hayan fijado para el 20 N, día del aniversario de la muerte de Franco. Esta claro que buscan manipular identificando el centro derecha con el franquismo. ¿Piensan editar algún compactado con imágenes franquistas y del PP, con la Iglesia de aderezo?

Después de aquel experimento clásico con el taquitoscopio, el Saturday Review dijo en su editorial que “la mente subconsciente es la parte más delicada del instrumento más frágil de todo el universo. […] En el mundo moderno no hay nada más difícil que proteger la privacidad del alma humana”.

Cuando conocemos las técnicas subliminales, nos hacemos más críticos y por tanto menos manipulables. Hay que tener el radar conectado para cuando lleguen los cantos de sirena con ofertas de vivienda, empleo, servicios sociales y todos los bienes imaginables para España, incluido café y chocolate para todos. Es cierto que nuestras zonas más primarias del cerebro son las que reaccionan ante símbolos de muerte, o la muerte misma. Por eso hubo un vuelco electoral el 14 de marzo de 2004. Por eso se volvió a inclinar la balanza a favor de los socialistas en las elecciones del 2008 con la muerte del exconcejal Isaías Carrasco. En aquella ocasión Mariano Rajoy había anunciado su presencia en la capilla ardiente. Cuando llegó, le estaban esperando para abuchearlo, Pachi López de anfitrión. ¿Por qué? Porque estaban interpretando teatro para el pueblo. La obra macabra tuvo una difusión urbi et orbi el día de reflexión, mientras la hija del muerto pedía el voto para los socialistas. Son sólo ejemplos, pero la dosis puede repetirse en cualquier momento. Que se anden los populares con ojo. Ya tengo ganas de una campaña y de un día de reflexión dentro de la legalidad, o sea, como Dios manda.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
www.magdalenadelamo.com
periodista@magdalenadelamo.com
(29/07/2011)

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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