Victoria Lafora – Primer Pulso.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

A María Dolores De Cospedal se la veía feliz el día del Corpus, ataviada con mantilla española, peineta y demás abalorios ligeramente rancios. Comenzaba dichosa su mandato como presidenta de Castilla la Mancha. Pero, la alegría dura poco en casa del pobre, y a ella no le ha llegado a dos meses.

Su decisión de echarles un pulso a los farmacéuticos, gente de orden, a los que su administración no paga los medicamentos, puede acabar mal. No porque los boticarios lleven su justa reclamación hasta el paro patronal, sencillamente porque los laboratorios no les suministren más fármacos por impago.

El problema no es solo de Cospedal, también lo tienen otras comunidades autónomas que, sin embargo, han optado por la vía de la negociación con los perjudicados. No se puede, porque es de un autoritarismo trasnochado, dejar de pagar a un suministrador de la administración y exigirle además que siga sin cobrar y que pida créditos.

En baleares, el presidente Bauzá lleva también dos meses sin pagar a las farmacias las recetas de la Seguridad Social. Pero el, al menos, les ha explicado que hay un déficit de caja que espera solucionar pronto. Además, en plena temporada turística, los ingresos por medicamentos sin receta de la sanidad pública y el resto de productos de parafarmacia compensan en algo las perdidas.

La ley del ordeno y mando que está practicando el consejero de Sanidad de Castilla la Mancha tiene en pie de guerra al sector farmacéutico al que amenaza con una liberalización si no se atienen , no solo a no cobrar la deuda, si no a seguir sin cobrar hasta enero. Para ello les insta a que pidan créditos para poder afrontar las facturas de los fármacos que recetan los médicos del sistema público de salud.

Entre la lluvia de amenazas, el nuevo gobierno regional no aporta ninguna solución más que el «se callen y paguen». Es verdad que Cospedal ha recibido un alto déficit de su predecesor, pero en su discurso de investidura, de gran repercusión al ser ella la secretaria general del PP, desplegó una lista de recortes de la administración en organismos y cargos públicos que se tomó como el modelo de la nueva era del Partido Popular.

Muchas de sus propuestas no eran factibles por ley, como la privatización de la televisión autonómica, y otras duermen todavía el sueño de los justos mientras las farmacias siguen sin cobrar.

Puede que ahora la portavoz de Mariano Rajoy y su mano derecha, se percate de que es muy fácil ser oposición y criticarlo todo. Y es que gobernar es asumir responsabilidades y no imponer trágalas. De momento es el conflicto con un colectivo, pero cuando los habitantes de pueblos pequeños se queden sin medicamentos puede liarse una buena.

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