Carmen Tomás – Responsabilidades penales.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

La llegada del Partido Popular a numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos tras las elecciones del 22 de mayo dejó al descubierto una sospecha a voces: los socialistas se han gastado hasta lo que no había dejando unas deudas descomunales, despilfarrando el dinero de todos y algunos incluso destruyendo documentos para ocultar el destino de demasiado dinero público. Uno de los casos más sangrantes de los conocidos es el de Castilla-La Mancha. Hace unos días lo denunciaba La Gaceta y hasta tal punto ha sido corroborado por el actual gobierno popular de la comunidad autónoma que María Dolores de Cospedal, su presidenta, va a poner el caso en manos de la justicia.

Al parecer, el gobierno de Barreda había dado orden a su informático para que hiciera desaparecer documentos con información sensible sobre subvenciones y gastos en publicidad. Ya veremos si más cosas. El caso se verá en los tribunales por si se prueba y es constitutivo de delito. Y este es el camino. En este país tiene que quedar claro de una vez para siempre que el dinero público sí es de alguien, de los ciudadanos que pagan sus impuestos con el trabajo diario. Y más claro aún que el que lo malgasta o le da un uso inapropiado o, no digamos ya delictivo, debe pagar y no sólo políticamente sino penalmente si ha lugar. Y, por supuesto, debe ser apartado para siempre de la política. Es una de las grandes reformas que hay que hacer para que los ciudadanos vuelvan a tener confianza en su clase política. Por eso el PP debe ser en este punto firme y contundente. Tiene, como está haciendo ya, y después a nivel nacional, dejar claro que sin la regeneración de la vida política y de las instituciones manchadas por el PSOE, no hay gobierno creíble y capaz de transmitir confianza en su gestión.

Hay una crisis económica grave. Eso nadie lo duda ya, aunque algunos sigan mintiendo como bellacos. Pero, hay una crisis política, institucional que hay que abordar, porque no se resolverá la primera sin la segunda. Ya están los sindicatos y los movimientos de «indignados» preparando bronca, ensayando, me parece a mí. De ahí que el PP, cuando gane las elecciones no debe perder ni un minuto en contemplaciones, ni dejarse amilanar por las presiones de grupos que sólo buscan crispar y abusar. Hay mucha tarea por delante y los ciudadanos, en su mayoría, van a valorar el trabajo de regeneración, modernización y buena gestión que está planteando ya el PP en las comunidades y ayuntamientos donde gobierna y donde se han encontrado un panorama que roza en algunos casos lo delictivo y en otros que directamente es delictivo.

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