Esther Esteban – Más que palabras – Los 318 votos.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Eran exactamente las 12,30 de la mañana, cuando el presidente del Congreso leyó el resultado de la votación para tomar en consideración la segunda reforma constitucional realizada en España y no hubo sorpresas: 318 votos a favor y 16 en contra y 2 abstenciones. A partir de ahora el artículo 135 de la carta Magna recogerá que todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria; que el estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos por la Unión Europea, y que los límites del déficit estructural y de volumen de deuda publica solo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria, que escapen al control del Estado y perjudiquen la situación financiera.

Lo mejor de esa sesión, sin duda, ver al PP y al PSOE como una piña, algo absolutamente insólito en esta legislatura y, lo peor, la dureza de las críticas de los grupos parlamentarios. Expresiones como «espectáculo esperpéntico», «desvarío veraniego», atropello a las minorías, es lo mas suave que se oyó en el hemiciclo, donde aun se palpaba la galbana veraniega como si sus señorías, como el común de los mortales, quisieran aun apurar las últimas horas de este complicado mes de agosto. Un mes donde en un plis- plas y por la vía de «urgencia- que -me- aprietan -las tuercas -desde fuera»- se ha conseguido abrir el melón constitucional hasta ahora intocable. Un mes extraño donde casi nada es como parece y en el que las prisas electorales, de unos más que de otros, han puesto de los nervios al personal.

En el PSOE se ha tenido que optar por el tres en uno, y convocar a la comisión ejecutiva, al grupo parlamentario y a los barones regionales en cuestión de horas, para que el incendio de su liderazgo interno no se propagara más de lo conveniente de forma incontrolada. Es verdad que ahí cada uno hace la guerra por su cuenta, que Zapatero y Rubalcaba tienen intereses contrapuestos que invita a muchos a pescar en río revuelto, pero también es cierto que al final la única voz discordante ha sido la del ex de CCOO Antonio Gutiérrez, con lo que se ha conseguido minimizar los daños. En el PP, por su parte, Rajoy sigue apareciendo como un presidente a la espera, imperturbable y sabedor que lo que se dirime en estos momentos es cuál será el tamaño de la victoria.

En cuando al resto pocas variaciones, los nacionalistas critican porque temen un recorte de autogobierno, a IU apenas le queda el fetichismo de ponerse una pegatina en la solapa donde se puede leer referéndum y los más pequeños, como siempre esperando, por si de esta pillan algo. Lo único que me reconcilió, en parte, con la clase política es ver a sus señorías en pie aplaudiendo a esa mujer valiente y corajuda Uxue Barcos que lleva un año luchando contra un cáncer, que la ha consumido físicamente, pero que en absoluto ha podido minar su fortaleza. ¡Lo cortés no quita lo valiente! alegó la diputada para defender con pasión la postura de Nafarroa Bai, en contra de la reforma constitucional. La entereza de esta mujer menuda, tocada con ese pañuelo símbolo maldito de su enfermedad, es un ejemplo para todos y un espejo en el que mirarnos.

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