Charo Zarzalejos – Rajoy y lo inesperado.


MADRID, 03 (OTR/PRESS)

«Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece», sentenció hace ya unos cuantos cientos de años el pensador Euripides. La reflexión es de perfecta aplicación a los últimos acontecimientos de nuestra vida política. Lo razonablemente esperable es que la pugna PP-PSOE se incrementara en los estertores de la legislatura, que Rubalcaba se dejara la piel en afirmar que con él vendrá el cambio frente a un Rajoy insistente en que el cambio es el triunfo electoral de su partido.

Pero esto que era lo razonablemente esperable se ha nublado, ha desaparecido ante la fuerza de lo inesperado que es lo que ha acontecido. ¿Alguien podía prever hace apenas dos semanas que a día de hoy Mariano Rajoy fuera percibido por la opinión pública como el co-presidente del Gobierno?. Pues esto precisamente es lo que ha acontecido aunque las portadas y las fotos se las hayan llevado los partidos minoritarios escenificando su formidable enfado por el acuerdo entre socialistas y populares para reformar la Constitución. Las percepciones no se pueden fotografiar, pero ahí están. En la calle y, desde luego, en el Congreso de Diputados en donde, es verdad, se vivieron el pasado viernes escenas inéditas, pero más inédito aún fue el ver a un Rajoy que a dos meses de las elecciones ya destilaba el aroma especial que da el poder. El «mal cuerpo» que anida en el PSOE, la sensación de desánimo y desconcierto que transmiten sus diputados es directamente proporcional a la serenidad, unidad y buen ánimo que se ha adueñado del PP que para más «inri» tiene el alivio del desinfle_al menos parcial_del caso Gurtell.

Con este movimiento inesperado de reforma express de la Constitución, el Presidente ha querido conjurar la intervención de España porque esta y no otra ha sido la razón de tanta premura. En esta situación ha preferido que Rubalcaba pasara un mal rato a tener que ir a las elecciones con un país intervenido y es entonces cuando «lo inesperado acontece» como es el que Rajoy, antes de las elecciones, sea percibido como el ganador político. Lo «inesperado» se ha convertido en su mejor aliado. Ahora su reto es que lo esperado_según todas las encuestas_acabe sucediendo aunque eso suponga una enmienda a la totalidad a la sentencia de Eurípides.

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