Charo Zarzalejos – Cuando las certezas no existen.


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Hoy hace diez años, el país más poderoso del mundo descubrió, de manera trágica, que era vulnerable. Bastaba con que unos cuantos estuvieran dispuestos a morir para matar para que el caos, el dolor, la perplejidad se apoderada de Nueva York. Si esto ocurría en Estados Unidos ¿qué nos podría pasar a los demás?. Tembló EE.UU y con los estadounidenses temblamos todos los demás. Nuestra piel se quedó fría y nuestros ojos quietos, al visualizar nuestra extraordinaria vulnerabilidad ante la maldad ajena.

Esa maldad, ejercida en nombre de Alá, posteriormente, hizo estallar a doscientos compatriotas españoles. Nosotros, antes y después, tenemos esas otras víctimas que lo han sido en nombre de la patria vasca . Londres y otras grandes capitales tampoco han escapado n del humo y las bombas.

Han pasado diez años, hay guerras que aún continúan, las medidas de seguridad, impensables hace una década, forman parte de lo cotidiano , sabemos que el riesgo cero no existe pero no tenemos la certeza de que lo ocurrido a lo largo de estos años no vuelva a ocurrir. Después de una década, rememorar la matanza de las Torres Gemelas no es un ejercicio inútil. Las víctimas y sus familias se lo merecen y todos los demás necesitamos recordar que aún cuando nos resulte imposible de comprender, hay gentes por el mundo dispuestas a morir para seguir matando.

La certeza de que existen es nuestra gran incertidumbre. Si no recuerdo mal, hace diez años no se hablaba de las hipotecas-basura. No había crisis. Ahora sí. Una crisis económica y financiera que nos tiene como dice Rubinni «sentados en el abismo con los pies colgando». Tenemos la certeza de la crisis, la padecemos en carne propia pero esta certeza sólo propicia incertidumbre. En cuatro días hemos pasado de un punto de optimismo a oler el desastre absoluto. El Tribunal Constitucional alemán dio el visto bueno a la participación de Alemania en el rescate griego y fue un alivio.

Este se incrementó con el famoso discurso de Angela Merkel solidario y comprometido con Europa y todo ello con la expectativa del discurso de Obama que concretará en los próximos. Por unas horas, sólo unas horas, tuvimos la sensación de sentir un poco de aire fresco, pero fue pura ensoñación, «ilusionismo» que diría Rubalcaba porque en esta el segundo de a bordo del BCE decide que se va porque no está de acuerdo con la compra de deuda a España y a Italia que es lo que ha impedido que se comenzara a hablar abiertamente de rescate.

La dimisión de Junger Stark, que así se llama el economista jefe del BCE se ha convertido en un terremoto, los mercados_siempre los mercados_se sacuden casi a modo de epilepsia, las bolsas se hunden por enésima vez y la prima de riesgo vuelve a subir. Y vuelta a empezar con esta crisis que se ha convertido en una hidra de mil cabezas. Hoy hace diez años estallaron las Torres Gemelas.

Ha pasado una década , sólo una década y ya nada es como era. A juicio del lector dejo el juicio del presente.

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