Carmen Tomás – Desde el parqué – La calma no llega.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La situación económica de la Unión Europea está tan enfangada que las reuniones y más reuniones que se han celebrado o que se anuncia que se van a celebrar no consiguen apagar el pesimismo. Es cierto que la bolsa española ha logrado cerrar una semana en positivo. EL IBEX subió un 6 por ciento, pero muy pocos se atreven a ver en ello un cambio de rumbo. La ayuda a Grecia sigue bloqueada hasta que este país de signos de ir por el camino correcto, aunque pocos descartan que no se liberen con urgencia los 8.000 millones de euros que al menos recibiría en las próximas semanas para hacer frente a los pagos más urgentes de nóminas y pensiones y servicio de la deuda. Pero, no se acaba de ver el plan muy claro. La reunión que los ministros de Economía tuvieron en Varsovia con la presencia del secretario de estado del Tesoro norteamericano no fue muy clarificadora, al margen de que no le hicieran caso sobre el abandono de la política europea de rigidez con el déficit público y la petición expresa de que se ampliara el fondo de rescate. Vamos a ver lo que ocurre en la que mantendrán los líderes europeos con el propio Obama esta semana en Nueva York en la sede de Naciones Unidas con motivo de la reunión de la Asamblea General.

El mundo se interesa por la marcha futura de la eurozona. China quiere comprar deuda, aunque ya tenga un volumen que podría empezar a preocupar. La realidad es muy dolorosa. Por ejemplo, estos días hemos sabido que España es el cuarto país del mundo más endeudado y que las comunidades autónomas han seguido aumentado su deuda que ya se eleva a 133.000 millones de euros. Muy probablemente, España no pueda cumplir con sus compromisos de cerrar el año con un déficit en torno al 6 por ciento del PIB. Y, lo peor, ningún dato conocido hace pensar que al menos en el corto plazo vayamos a generar recursos suficientes para calmar a los deudores. No se ve desde luego con este gobierno que aprueba más medidas laborales que sin embargo anuncia que piensa cambiar si gana las elecciones del 20-N. O que recupera el impuesto sobre el patrimonio en plan electoralista.

Esta semana vamos a conocer las intenciones del PP, su programa electoral. Vamos a ver si logra dar a los ciudadanos algo más de confianza en que con ellos sí las cosas pueden cambiar. En el PSOE ni Felipe González tiene claro que si ganan los socialistas sepan qué hacer. El panorama es un tanto desolador y ya sólo queda esperar a las elecciones y que su resultado permita abordar las reformas que den confianza a los españoles y a los extranjeros de que hay un futuro que no pasa por estar a las órdenes de Merkel y Sarkozy.

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