Cayetano González – La condena a Otegui.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Las reacciones que se han producido en algunos ámbitos políticos tras la sentencia de la Audiencia Nacional por la que se condena a diez años de cárcel, por el delito de colaboración con banda armada, al ex dirigente de la ilegal Batasuna, Arnaldo Otegui, y al ex secretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga, ha puesto una vez más de manifiesto la distinta vara de medir que tienen algunos dirigentes públicos respecto a las decisiones de la justicia.

Que a la gente de este mundo próximo a ETA le haya parecido mal la sentencia, es lógico y normal. Que el PNV haya seguido ese mismo camino, no es nada nuevo, porque es lo que llevan haciendo siempre. Pero lo que pueda resultar chocante, hasta cierto punto, es que haya sido el lehendakari socialista Patxi López quien haya puesto un punto de insatisfacción o de contrariedad por la citada condena, diciendo que entiende la «frustración» de una parte de la sociedad vasca por la misma, aunque es verdad que también ha matizado que se lo tienen bien ganado por no haber aprovechado el juicio para pedir a ETA que se disolviera.

Decía antes que hasta cierto punto puede resultar chocante esta reacción de Patxi López. Desde que Zapatero calificó -allá por el 2006, cuando puso en marcha su proceso de negociación política con ETA- como «hombre de paz» a Otegui, todo es posible. También convendría recordar que López fue uno de los dirigentes institucionales y políticos que con sus declaraciones públicas más presionó a los Tribunales para que la nueva marca de ETA, la coalición Bildu, pudiera estar en las elecciones municipales del pasado 22 de mayo. Y encima ahora pide que no se le haga la campaña a Bildu de cara a las elecciones generales del 20-N temeroso, como así va a suceder, que el PSE tenga un resultado desastroso en el País Vasco, peor incluso que el del 22-M, y que por el contrario, Bildu obtenga grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados.

Hay un cierto grado de indecencia en todo esto. Otegui, como Díaz Usabiaga, como tantos otros ex dirigentes de Batasuna, son gente que se ha pasado toda la vida no solamente sin condenar ningún atentado de ETA, sino justificándolos en muchas ocasiones. Todavía hoy es el día en que no han pedido públicamente a la banda terrorista su disolución; todavía hoy es el día en que no han perdido perdón a las víctimas del terrorismo. Y cuando un tribunal de justicia les condena por colaboración con banda armada, quienes deberían alegrarse de esta decisión, siembran un manto de duda sobre la bondad de la misma, argumentando que eso entorpece el proceso de paz en el País Vasco. Que falta de respeto a las víctimas y que pocas convicciones democráticas demuestran quienes así se expresan. El único camino para ganar la batalla a ETA es la aplicación de la ley, de toda la ley y solo la ley. Un camino que los diferentes Gobiernos del PSOE no siempre han seguido.

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