Fermín Bocos – Rubalcaba paga por Zapatero.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

El candidato Rubalcaba está comprobando estos días que en el mundo de la política el cartero también llama dos veces. La ominosa sombra del «caso Faisán» se proyecta sobre él en razón de su pasada ejecutoria como ministro del Interior. Llegó al Ministerio en un mal momento, con un Zapatero empecinado en pasar a la historia y predispuesto a una política de barra libre en el proceso de negociación con la banda terrorista ETA. Por aquellos días trascendió la renuencia de Rubalcaba a la forma como se estaban llevando los contactos, pero lo cierto es que no por eso resignó la encomienda ministerial así que, en términos políticos, es lícito que la oposición le recuerde y exija responsabilidades por el infamante chivatazo policial que permitió escapar a los correos etarras que se dedicaban a extorsionar a los empresarios vascos. Máxime estando como están encausados un ex director general de la Policía y otros dos mandos de este Cuerpo.

Decía que el cartero de la política siempre llama dos veces porque, esta semana, a dos meses de las elecciones, los jueces de la Audiencia Nacional deciden si mantienen la calificación del chivatazo como un delito de colaboración con banda armada o si revocan esa etiqueta para dejarlo en revelación de secretos oficiales y remiten el sumario a los juzgados de Irún. No es una cuestión baladí. Si optan por lo primero, el caso le puede complicar políticamente las cosas al candidato en un registro, además, claramente impopular porque más allá de las fantasías de Zapatero -alentadas todavía, a estas alturas, por su círculo de corifeos mediáticos-, son pocos los ciudadanos dispuestos a mirar hacia otra parte dejando pasar sin sanción moral y penal un hecho de naturaleza tan infamante como fue el mencionado chivatazo.

Tengo para mí que más de una vez, en su fuero interno, el candidato socialista habrá lamentado no haber sido capaz de disuadir a Zapatero de aquella irreflexiva pulsión que le llevó a mantener abiertos los contactos con la banda terrorista incluso después del atentado en la T4 en Barajas, pero no lo consiguió y por eso debe pechar con las consecuencias mientras ve como el responsable de todo aquel desastre se dispone tranquilamente a volver a León dónde le aguardan la hamaca y la libreta de supervisor de nubes. La política es así. No siempre paga quien ha hecho el gasto. En el caso del «Faisán», Rubalcaba paga por Zapatero.

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