Ni atontadores, ni entontecidos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

A mí me parece coherente que el diputado general de Guipúzcoa, se esconda debajo de las piedras, cuando llega algún representante de la Casa Real de España. Lo que resultaría incongruente es que cumplimentase con la educación inherente a su cargo a las visitas de los representantes del Estado, puesto que él lo que quiere es un Estado Vasco. Que no le humille cobrar del Estado Español es diferente, porque tampoco los piratas hacen ascos a la procedencia del dinero de los secuestros.

También es lógico que los presos etarras deseen una paz sin vencedores, ni vencidos, y no resulta menos lógico que la mayoría de los españoles, vascos incluidos, estemos fatigados de los atontadores del «proceso», incluso cansados de la resistencia, aunque sólo sea pasiva, que tenemos que llevar a cabo para que los atontadores no se crean que nos hemos quedado entontecidos.

Es probable que Eta vuelva a matar o es posible que no. Si lo hace no va a aumentar su prestigio, ni va avanzar en el «proceso», que es ya una procesión de mediadores, ilusos, egoístas, idealistas y pistoleros. Y si no lo hace, pero se queda ahí agazapada, contando con que las armas son el comodín que va a presionar sobre el atontamiento, poco va a cambiar.

Las lumbreras que ordenaron el atentado de la T-4, cuando un presidente del gobierno de España, que está en trance de despedirse, les había dado más facilidades que tuvieron nunca para negociar es difícil que vuelvan a encontrar una ocasión parecida. A veces, hay que subirse, aunque sea en marcha, a un tren que no se sabe si volverá a pasar, pero ponerle bombas al tren, o al aparcamiento del aeropuerto, es lo peor que se puede decidir, y la manera más simple de joder el viaje. Que todos queremos que concluya, pero sin atontadores, ni entontecidos.

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