Julia Navarro – Escaño cero – «Gulnaz».


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Me van a perdonar que hoy no escriba sobre temas domésticos, es decir, sobre Mariano Rajoy, Zapatero, Rubalcaba, la prima de riesgo, la próxima cumbre europea, etc, etc. Y es que aún estoy en estado de «shock» por la noticia que se ha colado en los teletipos de todo el mundo después de que la CNN contara que una mujer afgana ha sido condenada a doce años de cárcel por haber sido violada. Sí, han leído bien: la víctima es quien está en la cárcel.

La historia pone los pelos de punta. Resulta que Gulnaz, que así se llama la joven afgana, fue violada por el marido de su prima, y para colmo de la desdicha se quedó embarazada.

Gulnaz no se había atrevido a denunciar la violación ¿para qué? La ley afgana castiga a las mujeres, solo a las mujeres, por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, eso sí, la ley afgana no considera delito la violación. De Manera que Gulnaz calló temerosa de tener que sufrir un castigo añadido al de la violación. Pero la suerte no estaba de su parte y se quedó embarazada y hubo un momento en que no tuvo más remedio que confesar lo sucedido. Una vez hecha la confesión a Gulnaz la condenaron a doce años de cárcel, que es donde está. Al parecer Gulnaz puede salir de la cárcel si se casa con su agresor. Sí, así es la ley afgana. Claro que según el portavoz del Fiscal General del Estado de Afganistán a lo mejor el presidente Kardazi decide reducirle la pena de cárcel de doce a tres años.

Yo no sé a ustedes pero a mí se me ha provocado un nudo en el estómago el caso de Gulnaz. Esa es la justicia islámica. Verán, creo que hay que preguntarse qué narices hacemos en Afganistan, qué sentido tiene que estemos colaborando con un país donde se violan sistemáticamente los derechos humanos y donde las mujeres son menos que nada. Siento una indignación profunda cada vez que los mandatarios occidentales le hacen la ola al presidente Kardazi que es un tipo de cuidado.

La situación de las mujeres en Afganistán es dramática, pero solo cuando se conoce un caso como el de Gulnaz la comunidad internacional reacciona, y poco.

No dejo de preguntarme qué problema tienen los islamistas con las mujeres, a qué se debe ese odio profundo que denotan hacia las mujeres. Me parece que esa actitud, ese menosprecio, ese tratarlas como a objetos y no como a personas, debería ser objeto de un estudio psiquiátrico.

El caso de Gulnaz estremece, esta joven para salir de la cárcel y conservar a su hija que ya tiene dos años deberá casarse con su violador. No se me ocurre mayor crueldad. ¡Por favor que hoy nadie me hable de alianza de civilizaciones¡

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