Julia Navarro – Escaño cero – Un club de primera.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Vivimos en un continuo sobresalto. Y es que son a cual más negativas las noticias que nos llegan de la OCDE, de Wall Strett, del FMI, de la UE, de las agencias de calificación, etc.

A lo que nos cuentan estamos al borde del abismo, el euro a punto de naufragar, Merkel empeñada en que marcar el paso de la UE, Sarkozy siguiéndole la corriente, y el resto de los países de la UE esperando a ver si se hunde el Titanic o finalmente lo esquivamos.

La última ocurrencia de la señora Merkel, avalada por el presidente Sakorzy, y aplaudida por los países más prósperos de la UE, es la poner en marcha un club exclusivo dentro de la Unión. Los países más ricos amén de los que se comprometan a seguir a rajatabla las normas del Club, serán la Europa de primera, el resto la Europa de segunda.

Llegados a este punto me parece a mí que hay que reflexionar sobre la esencia misma de la Unión Europea y sobre todo de la moneda única. La conclusión es que no se han hecho las cosas bien. La UE ni es una unidad económica ni tampoco es unidad política. Además, para qué engañarnos, nadie quiere dejar de ser lo que es. Los franceses, los alemanes, los holandeses, y no digamos los griegos, italianos, sin olvidarnos de los ingleses, y del resto, ninguno está dispuesto a dejarse engullir en una unidad política llamada Unión Europea. Y sin unidad política es difícil la unidad económica. O de una vez por todas se da paso a los Estados Unidos de Europa, o la UE solo será un espacio de intercambio comercial y poco más. Peor lo de poner en marcha los Estados Unidos de Europa es un sueño envuelto en humo. De manera que llegados a este punto queda por ver si nuestros representantes políticos son capaces de salvar el barco, evitar que se vaya a pique y cuanto menos que continuemos como estábamos.

Eso sí resulta curioso que todas las recetas para formar parte de ese club, o simplemente para no formar parte del pelotón de los torpes, pasa por desmantelar el Estado del bienestar, porque eso es ni más ni menos lo que se ha puesto en marcha. Todos los logros sociales conseguidos por la lucha y el sacrificio de los trabajadores se están evaporando lentamente sin que casi nadie se atreva a protestar. Lo mandan los mercados, nos dicen, y la gente se estremece y lo acepta porque de lo contrario, nos insisten, sería mucho peor. Claro que a mí no se me ocurre que pueda haber nada peor que desmantelar el Estado del Bienestar. Y me pregunto si todo esto es solo fruto de la crisis o detrás de esta crisis hay algo más.

Creo que de seguir así, vamos a tener que ponernos el cinturón de seguridad para ver los informativos o leer los periódicos en vista de que las noticias económicas no dejan de provocar vértigo.

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