Un giro de 360 grados en el PSOE

Recientemente Carme Chacón y otras figuras del partido socialista han aventado un documento titulado “Mucho PSOE por hacer” en el que, tras desarrollar un análisis bastante certero de la actual situación de su partido y de las causas que le han conducido a ella, proponen una serie de medidas para enderezar su rumbo y evitar el negro futuro que se le presenta. Negrísimo de hecho, a poco que se vean confirmadas en marzo las previsiones que apuntan a una aplastante mayoría del Partido Popular en Andalucía.

Unas medidas que pasan por reconocer los errores del pasado, recuperar la credibilidad entre sus simpatizantes en concreto y la ciudadanía en general, fomentar la participación y la democracia interna y, por último, acabar con los personalismos dentro del PSOE. Ahí es nada lo del ojo, que lo lleva en la mano, que decía mi abuela.

Sin embargo, una cosa son las palabras y otra los hechos, y si bien es cierto que este programa de cambios debería provocar un viraje de 180 grados en la estrategia que ha conducido al PSOE ha perder millones de votos, basta con leer los nombres de los firmantes para colegir que si se produce un giro, éste será de 360 perfectos grados. Es decir, todo se moverá mucho, pero para terminar forzosamente en el mismo punto de partida.

Y es que, no es sólo que nada de lo que se defiende en este programa con aires de valiente denuncia innovadora no sea algo que no se haya venido diciendo desde hace años entre la militancia de base del PSOE, sino que quienes ahora se han intitulado como sus paladines, los antedichos firmantes de este documento, han trabajado durante años precisamente como bomberos a sueldo de la directiva del partido para ir apagando cualquier foco de disensión interna provocado por aquellos mismos que decían esto.

¿Un arrepentimiento a tiempo, tal vez? Tampoco. Basta con poner el ejemplo del camaleónico Roberto Jiménez Alli de Navarra para observar que todo esto que se refleja en el documento no se cumple ni de lejos en su partido, el Partido Socialista de Navarra, donde sus bases llevan años amordazadas, cansadas de ver como todo intento de abrir una línea de debate interna es radicalmente laminado por parte de los cuadros del partido.

Siempre he creído que predicar con el ejemplo era la mejor manera de demostrar el compromiso con unas ideas. Dar lecciones desde las alturas de unas poltronas a las que se ha llegado a dedazo limpio sin pararse a preguntar a las bases, podrá ser una versión “dos punto cero” del despotismo ilustrado, pero nunca podrá engañar a mucha gente. Sí tal vez durante unas semanas, teniendo en cuenta que la situación en el PSOE es tan mala que alguno se agarraría a un clavo ardiendo con tal de salvar los muebles, incluso unos meses tal vez, pero no más allá de un par de años.

Y esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque no sólo lo saben ellos, sino que también lo saben aquellos a los que quieren desalojar del poder para quedarse con sus cargos, regalías y prebendas y, por eso mismo, es poco probable que se retiren sin presentar batalla.

Por todo esto, siento echar un cubo de agua fría a los esperanzados, pero si alguno cree sinceramente que esta gente tiene la intención de regenerar algo en el PSOE que no sea el nombre de los ocupantes de los sillones del poder, van a llevarse una desilusión muy gorda.

La buena noticia para ellos y para la salud democrática en España es que los firmantes son muy pocos, y a la larga no serán nada como no cambien mucho y de verdad. Es lo que tiene el número: al final acaba por inclinar la balanza hacia el lado de la mayoría. Aunque aún habrá que esperar un par o tres de buenos batacazos, me temo, para poder llegar a ese punto de no retorno.

Carlos Aitor Yuste Arija

Historiador

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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