Esther Esteban – Más que palabras – La rosa marchita y el poder.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Cuando preguntas, abiertamente, a los seguidores de Rubalcaba o de Chacón cuales son las diferencias ideológicas o programáticas entre ambos, titubean, se van por las ramas y, finalmente, reconocen que no son capaces de explicitarlas. Es lógico teniendo en cuenta que ambos pertenecen al mismo partido, han sido ministros del mismo gobierno y compartido una forma, casi idéntica, de ser y estar en política. Eso sí, quienes apoyan al uno o a la otra saben, perfectamente, que si el 38 Congreso se cierra en falso, el PSOE puede caer en un abismo de difícil recuperación, incluso los mas pesimistas señalan que si como auguran las encuestas, pierden Andalucía, necesitaran una década al menos para levantar cabeza.

El PSOE está escuálido ideológicamente, parece anorexia programática, se siente huérfano de liderazgo y completamente noqueado en su ejercicio de la oposición, tras la aplastante derrota del 20-N. Está padeciendo su peor crisis de toda la Democracia y quienes se empeñan en poner paños calientes a las profundas heridas, por un interés puramente electoral -con la mirada puesta en las autonomías andaluzas- se hacen trampas en el solitario y demuestran una elevada miopía política. Al final todos los indicios parecen indicar que el debate ideológico o político no va a ser lo esencial del próximo Congreso y si esto es así será un conclave en clave de poder, en el que de lo que se trata es de ver quien manda ahí. Claro que todavía hay espacio para la sorpresa y aun es posible que surja una tercera vía pero los que pueden -porque darían el perfil de la renovación- no quieren y los que quieren no pueden porque…. no tendrían suficientes apoyos. Así las cosas la única solución, al menos de momento, es en el medio plazo optar por un modelo bicéfalo de un secretario general y un candidato, elegido tras unas primarias al modelo Francés para que sean los militantes, incluso los simpatizantes quienes elijan a su próximo cartel electoral.

Es verdad que entre los contrincantes de ahora, se pueden encontrar matices distintos pero no dejan de ser solo eso: pequeños matices. Rubalcaba el gran perdedor representa la experiencia y la capacidad de resistencia, lo cual no es baladí. Ha sobrevivido a Felipe González y a Zapatero manteniéndose en primera línea de la política pero la sombra de su pasado ha sido y es demasiado pesada. En cuanto a Chacón, aunque solo sea por edad parte con una ligera ventaja de renovación generacional, pero tendrá que vencer las reticencias de algunos sobre si una persona del PSC puede encarnar un proyecto nacional que sea convincente. Es verdad que el entusiasmo político que ella ha demostrado estos días es muy superior al que deja traslucir Rubalcaba, que sigue aferrado a sus filias y fobias respecto a los medios de comunicación mientras su contrincante pretende hacer borrón y cuenta nueva, pero eso no es suficiente para ganar la batalla de los compromisarios.

Un destacado socialista me decía el otro día que ahora lo importante es escribir las paginas en blanco del PSOE que son muchas pero eso no será posible si todo el rito y la liturgia sirve solo para ver quien coge la rosa, casi marchita.

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