Julia Navarro – Escaño Cero – Dinero alegre.


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

No hay dinero en la caja común, España está al borde de una nueva recesión y las cuentas no cuadran. En el pasado reciente el Estado, también los ciudadanos, gastaron más de lo que tenían y por tanto podían, y al hilo de aquellos alegres años de vino y rosas creció la corrupción y el sentimiento de impunidad. Y no me refiero al pasado remoto sino al reciente, para muestra las imágenes que todos los días nos ofrecen los informativos con dos ex presidentes autonómicos del PP sentados en el banquillo de los acusados, Camps y Matas, un yerno del Rey que al parecer hizo su agosto en negocios con las autonomías gobernadas por esos dos ex presidentes, un insoportable escándalo en Andalucía con ERE»s falsos como telón de fondo y unas declaraciones del chofer del exdirector general de la Junta Andalucía, presumiendo de haberse gastado parte del dinero recibido, nada menos que novecientos mil euros, en copas y cocaína con su jefe. Por si fuera poco, está a punto de inaugurarse una estatua en el fantasmagórico aeropuerto de Castellón, una mole que recuerda al hombre que se empeñó en que su provincia tuviera aeropuerto, el inefable Fabra. La estatua en cuestión cuesta la friolera de trescientos mil euros. Y así sucesivamente.

Y mientras los españolitos de a pie nos apretamos el cinturón y nos preparamos para pagar más impuestos porque el Estado no tiene un euro, asistimos a este espectáculo de exaltos cargos que han malgastado el dinero público con una alegría que es contemplada como delito en el Código Penal. En nuestro país, pocos parecen tener conciencia de que el dinero público es eso público, o sea de todos, y que por tanto debe de ser gestionado y gastado con más cuidado que si fuera propio. Pero pareciera que el dinero que viene de las arcas del Estado no tiene dueño y así algunos han gastado sin ningún pudor en proyectos faraónicos e inútiles, por ejemplo los aeropuertos de Castellón, León o La Mancha, o en beneficio propio en demasiados casos.

Resulta increíble que el chofer del exdirector General de Trabajo de la Junta recibiera 900.000 euros de subvención a cuenta de los ERE»s, pero más increíble aún es que los principales responsables de la Junta de Andalucía pongan cara de no haberse enterado de nada cuando de ellos dependían los ERE»s.

De manera que, además de los juicios penales a los que se enfrentan algunos de los que en el pasado utilizaron alegremente el dinero público, los responsables políticos de los partidos deberían de hacer acto de contrición y buscar fórmulas que impidan que lo sucedido vuelva a pasar y que no quede todo en hacer como que el caso Matas, el caso Gürtel o el de los ERE»s de Andalucía, es cosa de otros, porque en realidad es responsabilidad de un sistema que carece de controles suficientes para impedir estos comportamientos y lo peor es el enrocamiento de los partidos echando balones fuera como si quienes han cometido tamañas fechorías no fueran parte de sus organizaciones.

No sé, pero debería de tipificarse con dureza el mal uso del dinero público, y desde luego los políticos al termino de su gestión deberían de responder ante los ciudadanos de cada euro que se han gastado justificando el por qué. Lo sucedido en Baleares, caso Palma; en el País Valenciano, caso Camps; y en Andalucía, caso ERE»s, debería de por lo menos sonrojar a los principales responsables políticos del PP y del PSOE por haber permitido que ante sus narices de cometieran tamaños despropósitos y puede que delitos. Hay días que estas noticias provocan náuseas.

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