Fernando Jáuregui – No te va a gustar – La foto de los cinco (más uno).


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Coincido en algunas de las críticas que ha cosechado Rajoy con motivo de su ambigua comparecencia ante los medios acompañado de Nicolas Sarkozy. El PSOE perdió las elecciones, entiendo, básicamente porque instauró la inseguridad jurídica y anímica entre los españoles, que queremos saber exactamente si nos van o no a subir los impuestos, cuándo y cuánto. Decir, como dijo el presidente este lunes que los impuestos han subido ya suficientemente, pero que «nada es para siempre» constituye, además de una obviedad, un nuevo motivo de inquietud para una ciudadanía que se va acostumbrando a esos virajes de los que tan abundantes ejemplos tuvo con los ejecutivos pasados.

Y, con todo, creo que la semana comenzó con algunos aspectos alentadores, porque la verdad es que la «era Rajoy», en lo poco que lleva de existencia, está sirviendo para calmar muchos ánimos y para instaurar un cierto clima de concordia que nada mal vendrán a la autoestima de los españoles y a la consideración que en el exterior se tiene de España y de las cosas que pasan o no pasan aquí.

Ignoro de quién fue la idea de, aprovechando que se entregaba el Toisón de Oro a Sarkozy, convocar a todos los presidentes de Gobierno que en la democracia han sido y que permanecen en activo. Es decir, Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy, congregados en torno al Rey, como una muestra de apoyo al Monarca, y al jefe del Estado francés, que parece que ha consolidado una importante alianza tácita con sus vecinos del sur. Esa foto de los cinco (algunos irreconciliables entre ellos, más uno (el vecino poderoso del piso de arriba) me pareció una iniciativa cuando menos prometedora; en España, la figura del expresidente del Gobierno ha sido, hasta ahora, maltratada por los propios expresidentes, que frecuentan excesivamente los negocios privados, se ausentan con demasía de actos institucionales en los que deberían estar presentes (el desfile del Día de la Fiesta Nacional, la conmemoración de la Constitución) y dan un penoso ejemplo de rencillas y malos humores entre ellos.

Y, sin embargo, los expresidentes deberían tener un papel importante que cumplir en la coyuntura española. Todos y cada uno de ellos han tenido experiencias irrepetibles, que deberían servir de guía y aviso a los demás. Todos han tenido en sus manos decisiones que nos afectaban a la generalidad de los ciudadanos. Todos nos han dicho que amaban a España sobre todas las cosas, aunque, en al menos dos casos, los de González y Aznar, ese amor no parece haber sido muy desinteresado cuando llegó el momento de abandonar La Moncloa.

Lástima que en la fotografía faltase Adolfo Suárez, que me parece que es quien mayor vocación política y de servicio a su país tuvo y mantuvo, hasta que la salud le impidió seguir en la batalla. Tengo la esperanza de que Zapatero, que no ha sido un demasiado buen presidente, sea mejor ex que sus dos predecesores y cumpla, al menos, las obligaciones protocolarias, éticas y estéticas que su posición política y social le reclaman.

Todo ello es importante el día en el que tengo la impresión de que se consolidaba un acercamiento que puede ser muy fructífero con el máximo representante político de Francia, presente en Madrid para recibir el máximo galardón que el Estado español puede otorgar. Creo que esa unidad de quienes más han mandado en España, al menos en lo referente a la política exterior, a la lucha antiterrorista y, ay, a la hora de concordar los ajustes económicos, puede ser una baza decisiva para ganar la batalla poliédrica, pegajosa, difusa, peligrosa, en la que estamos metidos de lleno.

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