Esther Esteban – Más que palabras – Castigo penal y manirrotos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Vaya por delante que a mi me parece bien, de entrada, la idea de fijar sanciones y obligaciones legales a los políticos y me está sorprendiendo gratamente que el PP, después de haber ganado las elecciones, mantenga lo que había dicho y prometido en su campaña: que iba a legislar las medidas necesitarías para evitar el despilfarro que ha habido en este país. La idea, lanzada primero por el ministro Montoro y corroborada después por la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, de que haya un castigo penal para el gestor publico manirroto ha sido aplaudida por los ciudadanos y rechaza por una parte de la clase política, especialmente del espectro de la izquierda.

Llama la atención que en un asunto tan sensible sea tomado a la ligera por algunos políticos que, en su afán de hacer oposición, están errando el tiro. Si es necesario arbitrar otro tipo de medidas, además de las ya existentes, es simplemente porque las que tenemos no han servido para evitar los espectáculos bochornosos a los que asistimos un día si y otro también.

Evidentemente hay algunas cuestiones que plantean dudas y preguntas que deberán ser respondidas en esa nuevas ley de transparencia. ¿Cómo se puede determinar la culpabilidad de la simple mala gestión de un político? ¿se puede inculpar a un dirigente por haber elevado el déficit público o por endeudarse hasta la extenuación?. ¿Donde se pone el limite de la mala gestión y la negligencia?. Formulas puede haber muchas y aun no conocemos la que propone el gobierno de Rajoy, pero es curioso que algunos persistan, con sus reacciones, en mantener que los políticos son intocables y que solo pueden ser castigados por la urnas o por los tribunales si incurren en conductas puramente delictivas.

Ha dicho Gaspar Llamazares, por ejemplo que estamos en el «todos a la cárcel» y los socialistas han tirado de argumentario ironizando sobre que el exalcalde de Madrid y ahora ministro de Justicia tendría que aplicarse a sí mismo el nuevo delito porque ha dejado el ayuntamiento mas endeudado de España. No he oído a ninguno de ellos reconocer la viga en el ojo propio en vez de mirar la paja en el ajeno y ahí esta el problema. Mientras la clase política en general no tome conciencia de que los ciudadanos la ven como un problema y no como una solución no tenemos nada que hacer y la brecha entre electores y elegidos seguirá ampliándose.

Precisamente en esa línea va la idea del gobierno que intenta, aunque sea a la fuerza, frenar el deterioro. Claro que para que la acción de nuestros políticos sea ejemplar y ejemplarizante no solo debe legislar el ejecutivo. Los partidos políticos deben recoger también en sus estatutos un endurecimiento de las sanciones a los militantes e impulsar la tolerancia cero no solo contra la corrupción sino también contra el despilfarro. Si no son ellos mismos quienes se muestren mas intransigentes con determinadas actuaciones vergonzosas no habrá nada que hacer y seguiremos en el «cuanto peor mejor» del que algunos gustan tanto.

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