Carlos Carnicero – El PSOE y el Titanic.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Estamos ante un congreso con primarias como antes estuvimos ante unas primarias sin votación y con un solo candidato a la presidencia del Gobierno. En este PSOE el sentido común se adecua a las necesidades de su oligarquía. Ahora hay guerra de caudillos. Y cada señor de esa guerra toma posiciones a favor de Alfredo Pérez Rubalcaba o de Carme Chacón. Pero es ésta una guerra por los restos del Titanic: este PSOE está hundido y sus despojos son objetos codiciados porque en la mentalidad de los barones territoriales del partido es más importante controlar lo que queda del PSOE que pensar en el futuro del socialismo español.

Alfredo Pérez Rubalcaba recaba apoyos entre quienes están aterrorizados por la posibilidad de que tome el poder el clan Chacón-Barroso. Paradigma de la época de José Luis Rodríguez Zapatero. El exsecretario de Estado y marido de la ministra es el padre de la tragedia mediática del gobierno anterior. El es el teórico de la «demoscracia» socialista: un eslogan antes que una idea; marketing antes que proyectos. Su gestión ideando y proyectando un grupo mediático a la medida de ZP ha culminado con la venta de Cuatro a Telecinco y con la absorción de laSexta por Antena 3. Gloriosa concesión de licencias de televisión sólo para que ZP tuviera un juguete roto que desquició los precios de la Fórmula 1 y de la Liga de Fútbol. ¿Ha devuelto el señor Roures todos los créditos concedidos con ayuda de Moncloa? Pero los amigos de Barroso se han hecho ricos con estas iniciativas.

El padre espiritual de toda esa estrategia es Miguel Barroso, constituido en alma Mater de la materia gris de Carme Chacón. Si ganan, la que le espera al socialismo español.

El congreso del PSOE ha conseguido que nadie se interese por él; no hay ninguna expectativa de resurrección de este cadáver cuyos despojos quieren a toda costa Chacón y Rubalcaba.

La historia del PSOE y la necesidad que tiene la sociedad española de una socialdemocracia sólida no es un baluarte tan inexpugnable como para impedir que la irresponsabilidad de los actuales dirigentes del partido logre convertirlo en minimalista. Todo es posible cuando los intereses personales están por encima de las responsabilidades históricas.

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