Esther Esteban – Más que palabras – Joven y parado.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Dicen que el dato mas revelador de una crisis no es el PIB sino el paro y, si esto es así, nuestro país esta en una especie de agujero negro del que va a ser muy difícil salir. El año pasado se cerró, según el INE, exactamente con 5.273.600 parados y la previsión es que la cifra vaya en aumento si como dicen estamos en puertas de una nueva recesión.

Para ver la magnitud del tema no nos hacen falta estadísticas sino mirar a nuestro alrededor porque la excepción es la familia española en la que no haya un parado o alguno de sus miembros que esté a punto de perder su trabajo. Entre mis amigas el mayor lamento se centra en los jóvenes. «Nosotros al fin y al cabo tenemos la vida hecha pero es durísimo saber que nuestros hijos van a vivir mucho peor que nosotros» es la reflexión que solemos hacernos, tan dura como cierta. Hace solo cuatro años con el estallido de la crisis, tantas veces negada por el anterior gobierno, había en nuestro país 1,7 millones de parados con lo que este vendaval se ha llevado por delante 2,7 millones de empleos que se dice pronto y si se cumplen las previsiones del Fondo Monetario Internacional, incluso del Banco de España podemos llegar a los seis millones, mas del doble que Alemania.

Pero dentro de este drama hay situaciones desesperadas como esa del millón y medio de familias que tienen a todos sus miembros en paro o la de esos jóvenes ingenieros, arquitectos o licenciados de todas las especialidades, que terminaron sus estudios en el lejano 2008 y no han encontrado aun un trabajo relacionado con su profesión. Tienen razón mis amigas cuando se lamentan por el futuro de la generación perdida de españoles mejor preparada de la historia, que han vivido muy bien en el seno familiar pero que, ahora, ni pueden formar su propia familia ni ven perspectivas de futuro en el terreno laboral. Nuestros chicos se marchan al extranjero como en su día lo hicieron nuestros padres pero con una diferencia sustancial que con ellos se van los mejores talentos las mejores mentes, los mas inteligentes, los mejor formados con lo que eso desangra intelectualmente a nuestro país. Y los que se quedan o tienen contratos basura o no tienen nada.

El panorama es desolador y la impaciencia mucha. Yo no soy de las que creo en formulas mágicas y entiendo que al gobierno recién llegado no se le puede juzgar como si llevara años en el poder pero desde luego necesitamos respuestas urgentes y no solo en el largo sino en el corto y cortísimo plazo. Sabemos muy bien lo que no funciona, que es lo que hemos tenido hasta ahora, pero los nuevos responsables políticos no pueden caer en viejos errores. Las medidas que se tomen, por duras que sean, deben ser explicadas pormenorizadamente a la ciudadanía y una vez que se contabilice hasta el último euro de la herencia recibida y eso debe hacerse ya, no hay tiempo que perder. O caminamos o esto revienta porque estamos al límite y si no lo estamos mas es gracias a esa institución llamada familia que tan demonizada ha estado por algunos. Si no fuera por la red de ayuda familiar el país estaría en llamas.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído