Julia Navarro – Escaño Cero – No es esto, no es esto.


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Una vez más ha resultado decepcionante la «cumbre» de Jefes de Gobierno de la Unión Europea. Ninguna de sus decisiones van encaminadas a crear empleo, animar la economía, a superar la crisis. El «mantra» de la señora Merkel es «ahorrar, ahorrar y ahorrar» con el resultado que ya conocemos. Y es que llegados a este punto cabe preguntarse por lo obvio: ninguna de las medidas adoptadas y dictadas por Bruselas para solventar la crisis económica están dando resultados. No solo eso, sino que las cosas van a peor. Para comprobarlo solo hay que echar una mirada a Grecia, Portugal y si me apuran a España.

En Europa manda la señora Merkel jaleada por el resto de los jefes de gobierno igualmente conservadores como ella. Y las recetas de la señora Merkel y compañía sencillamente no funcionan. Grecia se ha empobrecido hasta límites insospechados. Portugal lo mismo, y en España cinco millones de ciudadanos no solo están en el paro sino que las perspectivas de volver a tener empleo son escasas.

Hay que ahorrar nos manda Merkel y así los Estados se van adelgazando hasta dejar en solo el esqueleto del Estado del bienestar. Las prósperas clases medias europeas corren el riesgo de desaparecer y de que aumenten hasta límites insoportables las diferencias entre los ciudadanos.

Por si fuera poco, Merkel y compañía han querido dar un paso más que suponía una clara humillación a Grecia: enviarles a una especie de censor de cuentas, alguien que se encargaría de decidir en qué y cómo se puede gastar el dinero el Estado griego, sugerir recortes, nuevos impuestos, despidos, etc. Y claro los griegos han dicho que hasta aquí han llegado, que por tamaña humillación no pasan. ¡Menos mal!

Alemania y Bruselas están llevando a la desesperación a Grecia, de la misma manera que sus políticas lo único que hacen es aumentar el número de euroescepticos. Hoy son miles los ciudadanos que se preguntan sino sería mejor volver a las antiguas monedas nacionales. Ahí está el ejemplo del Reino Unido, a ellos también les ha alcanzado la crisis pero al tener moneda propia no la sufren de la misma manera.

Yo creo que un día de estos los ciudadanos europeos se terminarán de rebelar ante políticas que lo único que provocan es un empobrecimiento general y allí donde se crea trabajo, como el caso de Alemania, es un trabajo mal pagado, los minijobs, que lo único que permiten es la subsistencia.

Yo no sé si los políticos no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor porque a ellos no les sucede ni les falta de nada, pero si pisaran la calle, si palparan la angustia de la gente, sabrían que no pueden tirar mucho más de la cuerda sin riesgo a romperla.

Nuestro Gobierno aún no ha cumplido cien días de manera que es pronto para hacer un juicio sobre su gestión de las cosas públicas, pero hasta ahora no parece que tenga más recetas que las de Merkel y Bruselas, o sea, las mismas que aplicaba el Gobierno Zapatero con los resultados que ya hemos experimentado.

Es evidente que no hay fórmulas mágicas para solventar la crisis, pero que lo que se ha hecho hasta ahora no sirve. Sí, si algo está claro es que no es esto, no es esto.

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