Charo Zarzalejos – Sin anestesia.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Hoy el Gobierno nos sacará de dudas. La reforma laboral va a ser un hecho con el que el Ejecutivo va a culminar el primer paquete de medidas para afrontar una situación económica y de desempleo que es para echarse a temblar. La tal reforma no ha sido tarea fácil según cuenta desde el propio Gobierno. Se ha querido aquilatar entre la urgencia de la situación y las garantías que deben tener tanto trabajadores como empresarios.

Veremos que da de sí y cuáles son las reacciones a la misma. Lo que sí es segura es la determinación del Ejecutivo a capear esta inmensa tormenta aunque falle el paraguas de la simpatía. «O hacemos lo que tenemos que hacer o mejor nos vamos», afirma un ministro muy implicado en la cuestión económica que sabe que vienen tiempos muy duros tanto para los ciudadanos como para el propio Gobierno que se arriesga a críticas demoledoras y quién sabe si a una oposición más que beligerante.

Del tono, modo y maneras de la intervención del presidente Rajoy el miércoles en el Congreso se pueden deducir varias cosas. Primero, que hay determinación para afrontar la tormenta aunque sea sin paraguas. Segundo, que se cree firmemente en la política y medidas adoptadas y tercero, y que explica todo lo anterior, es que el Ejecutivo ha optado por la cirugía sin anestesia. Y es que lo que los españoles han elegido en las últimas elecciones es el «médico» para que nos cure de la terrible enfermedad que padecemos.

Los médicos de verdad, los que ejercen como tales, sostienen que al enfermo hay que decirle la verdad que pueda soportar y son muchos -hay tratados sobre ello_ los que se sorprenden de la entereza con la que los enfermos son capaces de escuchar y asumir un diagnóstico fatal. Nosotros, España en su conjunto, no es, todavía, un enfermo terminal pero Rajoy se ha encargado de decirnos que estamos graves y que el tratamiento va a ser duro.

La subida de impuestos ha sido el primer varapalo recibido pero nadie se ha echado a la calle. La ciudadanía tiene un sexto sentido que casi nunca falla y son, somos los ciudadanos, los primeros que sabemos que nuestra situación es grave. Cinco millones de parados, millón y medio de familias en riesgo de exclusión, centenares o miles de titulados que emigran, jóvenes y no tan jóvenes que rebajan su currículum para tener más opciones a las muy escasas posibilidades de encontrar un trabajo, Caritas desbordada y desahucios que se cuentan por centenares cada día de la semana son datos más que suficientes para pensar que si Rajoy hubiera lanzado un mensaje distinto al que lanzó en el Congreso es que estaba fuera de la realidad. Solo le faltó añadir que de esta salimos, que nos vamos a curar porque la esperanza es lo que, en situaciones difíciles, evita caer en la desesperación.

El tiempo dirá si este tratamiento sin anestesia va a tener réditos. Aun cuando no se comulgue con las iniciativas del Gobierno, todos, ciudadanos y oposición, necesitamos que acierte. Los ciudadanos para salir de esta negra habitación de la crisis y la oposición _en este caso, el PSOE- para que cuando, de nuevo, llegue al Gobierno se encuentre con el enfermo curado. Aunque sea sin anestesia.

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