Julia Navarro – Escaño Cero – Solo desprecio.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

La verdad es que me sorprende ver y escuchar a tanta gente ofendida por los ataques al deporte español llevados a cabo por los guiñoles de Canal + de Francia. De repente, el personal parece experimentar un ataque de patriotismo y el que más y el que menos echa pestes contra los franceses.

Verán, a mí me parece que no tienen ninguna gracia algunos programas de humor, incluidos algunos programas de humor españoles ¡faltaría más!. Por ser graciosos caen en excesos unos, en bromas soeces otros, y en falta de ironía y humor inteligente muchos.

El que los guiñoles franceses hayan puesto en cuestión a algunos de nuestros mejores deportistas acusándoles, entre risa y risa, de doparse, no tiene ninguna gracia y comprendo, y me solidarizo con los afectados, que ven puesta en cuestión su honorabilidad. Pero de ahí a que el personal pretenda que nuestro Gobierno llame al orden al Gobierno francés, hay un abismo.

La libertad de expresión tiene eso, que hay que aguantar estoicamente las opiniones de los otros, aunque en ocasiones, como en esta de los guiñoles franceses, la opinión sea calumniosa.

Yo creo que se le está dando tanto bombo al asunto que al final ha terminado siendo importante, y seguramente muchos de los telespectadores franceses que ni siquiera habían prestado atención ahora lo han hecho por la polémica originada. Me parece a mí que una de las mejores respuestas que se puede dar en asuntos como éste es aplicando el viejo refrán de «a palabras necias, oídos sordos», aunque, insisto, comprendo que los afectados estén enfadados. Pero el enfado público y oficial nos coloca como país en una situación de debilidad y con la piel muy fina, con lo cual los humoristas galos ya saben con que nos tienen que atizar para enfadarnos.

Vaya por delante que a mí también me fastidia ese humor simplón y calumnioso de los guiñoles franceses metiéndose con Contador y Rafa Nadal. Pero también creo que ningún francés con dos dedos de frente puede creerse a estas alturas que Nadal no es un gran tenista o que Contador no es todo un campeón. Solo los estúpidos y los envidiosos, que claro que los hay, pueden consolarse con una falsedad, en este caso que nuestros mejores deportistas se dopan. Pero por más que se muevan los hilos de los guiñoles calumniosos ni la deportividad de Nadal ni la de Contador pueden salir malparadas.

Los franceses son muy chauvinistas y ya les gustaría poder ganar en Roland Garros, pero no nos volvamos nosotros como ellos comportándonos como país como una damisela ofendida. No podemos dejarnos ganar esa batalla apareciendo como un país susceptible con la piel demasiado fina. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio, así que lo mejor en estos casos es fumarse un puro, o dos.

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