Carmen Tomás – Fraude en el paro.


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Los empresarios han puesto encima de la mesa un asunto del que nadie quiere hablar abiertamente. No es políticamente correcto decir que en este país mucha gente comete fraude con el desempleo. Sí está mejor visto comentar que los empresarios contratan irregularmente. El caso es que defraudar está a la orden del día y prácticamente todos llevamos un defraudador incorporado. Ahora, todo el mundo se ha echado las manos a la cabeza porque un dirigente de CEOE ha comentado lo que ocurre en algunos países europeos cuando un parado rechaza una oferta de empleo, aunque sea en Laponia. Quizás este hombre ha hecho una caricatura, pero con matices cierta. La prueba es que en España se rechazan trabajos que le suponen al trabajador cambiarse de ciudad y no pasa nada. Y, eso a pesar de que la ley vigente, que no se cumple, dice que un parado no puede rechazar más que dos trabajos si no quiere perder la prestación.

Hay que hablar abiertamente de esto, porque hay que dejar de pensar que el paro es un trabajo y que el dinero público no es de nadie y se puede despilfarrar o gastar inadecuadamente. Claro, que hay que luchar contra los empresarios que abusan de la penosa situación de miles y de parados, pero eso no justifica lo anterior. El INEM tiene que cambiar y la forma en que los parados se relacionan con el organismo también. Hay miles de parados que no viven ni siquiera en España o que fichan por internet. Quizás ahora con los cambios legislativos veamos algún cambio en este sentido. Como también en el del brutal absentismo. Pero, desgraciadamente, no creo que la cultura de años se pueda cambiar con leyes. Hay que educar a los españoles en el esfuerzo, en la transparencia y no en el engaño, porque además el que engaña aparece ante nuestros ojos como un listo que consigue burlar los controles.

Quizás se han pasado con lo de mandarte a Laponia, pero es obvio que se ha puesto el dedo en la herida y deberíamos hacernos reflexionar sobre el comportamiento claramente fraudulento de muchos que al final nos están engañando a todos. No al Gobierno, no a Hacienda o a la Seguridad Social sino a sus vecinos que puede que lo estén pasando realmente mal y no quedan recursos para auxiliarles.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído