Julia Navarro – Escaño Cero – Al loro del loro.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Hay muchos «loros» en la economía española, tantos que no entiendo a quienes se empeñan en decir que ahorrar de tal o cual partida presupuestaria es el «chocolate del loro». Pero al final se va un dineral en tener que surtir de chocolate a tantos loros. Por eso me parece más que acertado el anuncio de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría de ahorrar cien millones de euros por los alquileres de edificios públicos. Y es que no tiene ningún sentido que el Estado tenga cientos de inmuebles que no utiliza y, sin embargo, se gasta esos cien millones en el alquiler de otros. A eso hay que llamarle despilfarro. Y si se empiezan a dejar de gastar cien millones por aquí, diez por allá, a lo mejor el Gobierno puede dejar de acogotar a los contribuyentes.

Hace unos días me contaban que una importante editorial en la que ahora está al frente una mujer, está logrando sortear la crisis sin despedir a un solo trabajador gracias, entre otras cosas, a un estricto plan de ahorro. La ejecutiva en cuestión mandó revisar las cuentas de gastos, suprimiendo algunas, pero sobre todo ahorrando en otras, incluso las más insignificantes. Por ejemplo, en mensajería. Los directivos le explicaron que llevaban más de una década con la misma empresa de mensajería, y que total no era mucho lo que se podía ahorrar si contrataban a otra empresa. Pero ella se empeñó en que aunque fuera euro a euro había que ahorrar. Así lo han hecho y así están haciendo frente a la crisis.

Lo que vale para una empresa, vale para la economía familiar. En estos momentos rara es la familia que no esté eliminando gastos. Desde ahorrar el bonobus e ir al trabajo andando si la distancia es razonable aunque eso implique madrugar más, a ir tirando con la misma ropa de años anteriores, suprimir salidas con amigos, o hacer entender a los hijos que pintan bastos de manera que tienen que ser comedidos a la hora de comprar «chuches», o que ya no se puede ir al cine todas las semanas, y tampoco a merendar. Todas estas cosas son «el chocolate del loro» en una economía familiar, pero al final ayudan a controlar el presupuesto. Esto en las familias en las que aún hay trabajo, naturalmente en aquellas donde todos sus miembros están parados, no es que tengan que ahorrar, es que sencillamente viven bajo mínimos.

Yo creo que si el ministro Montoro pidiera a todas las Administraciones que empiecen a elegir a los proveedores más baratos, amén de suprimir cargos y ahorrar en todas las partidas, optimizando mejor los recursos en sanidad y educación, no diré que se pueda alcanzar fácilmente el objetivo del déficit, pero sí dar un paso en la buena dirección. Por eso, me parece que no es baladí el anuncio de la vicepresidenta de ahorrar cien millones al año suprimiendo esos alquileres que paga la Administración. Ya es hora de empezar a rebajar las raciones de chocolate de tanto loro como tenemos en nuestro país.

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