Luis del Val – Torpezas recompensadas


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Cualquier autónomo, cualquier profesional que trabaje por cuenta propia sabe que es muy difícil que le presten dinero, ni siquiera a intereses de usura. Sin embargo, a los bancos españoles, que por la impericia de sus dirigentes se encuentran con poca liquidez, les han dado 130.000 millones de euros, al uno por ciento. De los más de quinientos mil millones de euros que el Banco Central Europeo ha puesto a disposición del pelotón de los torpes, casi el 20% se lo han llevado los incompetentes made in Spain.

Cualquier empresario sabe que si se equivoca en la manera de llevar sus negocios dejará de ganar dinero, y, si el desacierto continúa, terminará arruinándose. El empresario de la banca, no. Si las cosas van bien, gana dinero y se reparten dividendos, y qué listos que somos. Si las cosas van mal, que nadie se preocupe: la Administración ya le sacará el dinero a los contribuyentes y se lo darán a quienes con su incompetencia han llevado la empresa bancaria al borde del desastre. Y, si la Administración local no llega, ahí está el Banco Central Europeo para que paguen a escote su impericia los contribuyentes de toda Europa.

Para sacar adelante el más modesto de los negocios, desde una verdulería hasta un salón de limpiabotas, hay que tener un mínimo de cualidades y de conocimientos, pero para llevar un banco se puede ser un inepto que ya acudiremos todos en socorro del inútil.

Esta antinomia de Robin Hood -coger el dinero de los pobres para dárselo a los banqueros- en teoría era para que fluyera el crédito, pero los banqueros harán negocio, comprando deuda y tapando agujeros, y no prestarán. Porque se pueden permitir el lujo de ser torpes, pero no tienen ni un euro de tontos: saben que les recompensarán sus desaciertos.

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