Andrés Aberasturi – Yo sí quiero nombres.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

En resumen: que ahora todo el problema gira en saber si Rajoy hizo bien o mal en no pactar con los líderes europeos nuestro futuro déficit y en saber cómo vamos a recortar esos 37 mil 900 millones de euros que tanto nos alejan de lo que se nos pedía en Bruselas. Y aquí opina todo el mundo: el presidente del Gobierno dice que establecer el déficit es cosa de nuestro Congreso, el secretario general del PSOE le da la razón pero luego hace un quiebro para que no se note mucho y el pobre Cayo Lara se queda sólo oponiéndose a todo. Pero es que recortar casi cuarenta mil millones no debe ser nada fácil y menos aun asegurando una y otra vez (Montoro en Málaga hace bien poco) que no subirán (más) los impuestos y que no habrá privatizaciones. Pero todo este follón viene de antes y esta es la fecha en la que los españoles seguimos sin saber si el gobierno de Zapatero mintió descaradamente sobre la situación económica real de España -mintió a los españoles, a los que ganaron las elecciones y a los socios europeos- o es que realmente no tenían ni idea de las cuentas del estado, incluidas las autonomías. Pero algo ha pasado para que en un par de meses se haya producido un desfase tan brutal y aunque se habló de ello un par de días, parece que ya estamos en otra guerra, que lo hecho, hecho está y que da igual lo ocurrido. Pues a mi no.

Yo quiero saber quién ha mentido, quiero saber claramente quién ha ocultado la realidad y si ha sido a sabiendas o por puro descontrol. Quiero nombres y apellidos de los mentirosos y exijo que se depuren responsabilidades porque voy a ser yo, junto al resto de los españoles los que vamos a tener que sufrir las consecuencias de este desmadre. Que me digan si ha sido el Gobierno anterior o las autonomías o todos a la vez -que es lo mas probable-; pero resulta francamente grotesco un país en el que el presidente del Gobierno preside un partido que controlaba muchas autonomías presuntamente despilfarradoras y el líder de la oposición es el ex ministro de un gabinete responsable último de un desfase en la contabilidad -insisto: no se si mintiendo a o desconociendo, que no sé qué es peor- que nos va a costar Dios y ayuda remontar. Y, encima, va el tío y se queja y esta muy por la labor de protestar en la calle por unos recortes que provocó el ejecutivo en el que él era ministro.

Pero en España nunca pasa nada y en dos días todo se olvida. Lo que no entiendo es la actitud del PP y su política de comunicación. Si el Gobierno de Zapatero engañó a todos falseando las cifras reales, maquillándolas u ocultándolas, ¿cómo es posible que no se diga más y se demuestre y se acuse? Sólo hay una explicación para esta actitud: que más vale no remover las cosas porque en todas las autonomías cuecen habas y en algunas gobernadas por el PP incluso habas que ya olían a quemado. Mejor decretar la amnesia colectiva y sacar, cuando haga falta, el ejemplo de la comunidad de Madrid pero no demasiado, no vaya a ser que Espe Aguirre se lo termine creyendo otra vez y nos complique las cosas en Génova. En fin; si esto es lo que quiere la mayoría, pues bien. Pero al menos dejar claro y por escrito que yo sí quiero los nombres de los que me han engañado.

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