Fermín Bocos – La ley de hierro de Montoro.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

«Haz lo que digo, no te fijes en lo que hago». A juzgar por lo dicho por Cristóbal Montoro, esta parece ser la filosofía con la que el Ministerio de Hacienda se enfrenta al espinoso problema del incumplimiento del techo de déficit por cuenta del grueso de las comunidades autónomas. Supongo que con la mejor de las intenciones, el ministro insta a los entes autonómicos a no «relajar» el compromiso de déficit a la manera como lo ha hecho -y defiende- el Gobierno al que pertenece en relación con el límite de déficit impuesto al Reino de España por Bruselas. Estamos ante una contradicción que encuentra excusa en la crisis económica pero no en el discurso político. Digo esto porque a nadie se le escapa que aunque el órdago planteado por Mariano Rajoy parece trabado en el sentido común -«Si Ud, me deja un poco de margen, cumpliré, pero si me acogota y me exige reducir en un solo año más de cuatro puntos de déficit, no cumpliré»-, ese mismo silogismo podría ser invocado por aquellas comunidades autónomas que como es el caso de Castilla-La Mancha, Murcia, Valencia, Andalucía, Cantabria, Extremadura o Cataluña no tienen posibilidades «realistas» de rebajar su déficit en el plazo de un año. De hecho, desde Cataluña, en nombre de CiU ya lo ha planteado Oriol Pujol y Monago, el presidente popular de Extremadura. En realidad, solo Madrid (Esperanza Aguirre) está en situación de cumplir con el objetivo.

¿Qué hacer entonces? Pues esa es la pregunta para la que tendrá que encontrar respuesta el ministro, hombre al que tengo por persona apegada al sentido común y poco dado a la retórica recreativa a la que son muy aficionados otros políticos. Siendo el problema complejo, Montoro tiene una ventaja con la que no han contado otros ministros de Hacienda en su situación. Me refiero al hecho, casi sin precedentes, de que salvo en el caso de Cataluña y a reserva de lo que ocurra en Andalucía y Asturias el próximo día 25, todos los interlocutores con los que tendrá que hablar tratando de convencerles de que cumplan con el objetivo son presidentes o consejeros de comunidades que pertenecen al Partido Popular. Son compañeros de viaje tan interesados como el ministro en llegar a puerto en las mejores condiciones. Es sabido que no hay peor cuña que la de la misma madera, pero no parece lógico que, pongo por caso, Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha (la comunidad con mayor déficit de todas, más de siete puntos) pueda declararse en rebeldía, incumpliendo el objetivo, porque de ser así pondría en un serio aprieto político al PP, partido, del que como se sabe, es secretaria general. Aunque, para alcanzar el objetivo, no tendrá más camino que recortar gastos en sanidad, educación y empleo público, lo cual es tanto como decir que se echará al personal en contra.

En resumen, más allá de los desahogos y quejas de los asistentes al Consejo Fiscal, tengo para mí que Montoro intentará imponer su ley de hierro. Cosa diferente es que lo consiga a las primeras de cambio. La política es como la vida: una cosa es hacer planes y otra lo que luego acontece. En cualquier caso, hay algo seguro: nos esperan tiempos de ajuste y penumbra.

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