Fernando Jáuregui – Refundar el Estado


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Refundar el Estado. Nada menos que eso es lo que planeó este miércoles sobre el Congreso de los Diputados en la sesión de control parlamentario. De refundar el Estado habló Rosa Díez, la dirigente de UPyD, interrogando a Mariano Rajoy, y el presidente, lejos de echarse las manos a la cabeza, admitió que sí, que es necesario revisar el Estado autonómico. ¿Se refiere solamente a disminuir el número de empresas y entes públicos?¿A catalogar la duplicidad de funciones y suprimirlas? Rajoy está mostrando un, a mi entender, loable afán reformista. No sé si este afán se queda corto, ante los mensajes de proximidad con la catástrofe que nos llegan incluso -o sobre todo_de los ámbitos oficiales. Si la quiebra de las cifras macroeconómicas es tanta, no bastan parches para taponar tan inmensas heridas; la ofensiva tiene que ser total, la asunción de que estamos ante una nueva era, absoluta.

He participado últimamente en algunas tertulias radiofónicas y televisivas en las que se ha ensalzado el «espíritu de UCD» que muestran algunos ministros procedentes del partido fundado por Adolfo Suárez. Lo comparten gentes como Jesús Posada, el presidente del Congreso, José Manuel García Margallo, ministro de Exteriores o, a veces, José Ignacio Wert, titular de Educación. Se trata de un espíritu en el que prima un cierto, inteligente, sentido del humor y una enorme, muy palpable, falta de sectarismo. De cuando en cuando, atisbo esta «característica ucedea» en Mariano Rajoy. La percibí este miércoles, en sus respuestas durante la sesión de control a Cayo Lara y, sobre todo, a Rosa Díez: si a un jefe de Gobierno le espetan que el modelo del Estado es «inviable e insostenible», como la presidenta de UPyD le soltó al inquilino de La Moncloa, lo natural es que cualquier primer ministro encargado de gestionar ese presuntamente inviable Estado rechace indignado la descalificación. No lo hizo así Rajoy, en el fondo porque seguramente comparte con doña Rosa el criterio de que tenemos una «Administración elefantiasica» y un modelo territorial superado.

Pero el «espíritu UCD» es algo más: es el que se muestra capaz de romper sin violencia con muchas cosas establecidas y abrir un período de transición hacia una meta determinada. Rajoy contraataca a sus por lo demás no muy organizados opositores con el amplio paquete de medidas que varios ministerios elaboran estos días a toda prisa. Se supone que para proponerlas ese día 30 de marzo, que se va convirtiendo en mítico, porque es cuando, presumiblemente, conoceremos los Presupuestos del Ejecutivo del PP.

Ese «un amplio paquete de medidas» reformará aspectos importantes, pero me parece que no sustanciales, de la marcha del Estado. Sé que algunos me odiarán por decir esto, pero a veces parece que se pone más énfasis en hacerse con el control total de las televisiones públicas que en ir a fondo en los cambios sustanciales que se precisan, desde los constitucionales a los de mentalidad. El Estado, desde luego, no se refunda cambiando a los responsables de la información oficial, sino modificando esos temas sobre los que los periodistas debemos informar.

Refundar el Estado es una cosa muy seria, tan seria que puede que la señora Díez ni siquiera se percatase de la magnitud de lo que estaba diciendo. Refundar el Estado no implica solamente cambiar leyes, algunas fundamentales, suprimir empresas públicas o eliminar unos miles de puestos de funcionarios -que esa va a ser otra–; refundar el Estado significa alterar los esquemas sobre los que estamos asentados, casi de arriba abajo. Y eso, ya digo, no lo puede hacer solamente el PP ni en los apenas veinte días que restan hasta el mítico 30-m. ¿Para cuándo el anuncio de un gran pacto de la reforma?

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