Julia Navarro – Escaño Cero – La voz de Rosa.


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Rosa Díez no es muy popular entre sus colegas del Congreso. No lo es porque en sus intervenciones suele poner el dedo en las llagas que a todos duelen. La portavoz de Unión, Progreso y Democracia irrita por igual a socialistas que a populares, y no digamos a los partidos nacionalistas. De manera que en la sesión de control del Gobierno hubo murmullos cuando Díez reclamó al presidente Rajoy que hay que refundar el Estado y acabar con las «duplicidades» en la Administración, que no podemos tener «diecisiete» de todo, que tal y como está concebido a día de hoy el Estado es económicamente inasumible, y que, por tanto, es hora de que asuma competencias y responsabilidades traspasadas.

Mariano Rajoy respondió a Rosa Díez con gesto serio. Seguramente porque en algunas cosas está más de acuerdo con ella de lo que está dispuesto a reconocer. De manera que el presidente «toreó» de salón diciendo que su Gobierno ya ha adoptado medidas para cambiar las cosas, y que entre sus planes inmediatos está el de acabar con las duplicidades. Pero más allá del «tú a tú» entre Rajoy y Díez en la sesión de control, lo cierto es que la portavoz de UPyD está llevando al Parlamento el sentir de la calle, algo en lo que no siempre afinan los políticos.

En estos momentos la «calle» reclama austeridad a las Administraciones. La calle está harta del despilfarro y la corrupción. La calle quiere ver a los políticos apretarse el cinturón y renunciar a algunas prerrogativas que pueden considerarse privilegios. Por ejemplo, UPyD también ha planteado que no cobren «dietas» los parlamentarios que viven en Madrid, a lo que se ha respondido con enfado por parte del resto de los grupos diciendo que eso es demagogia y que de renunciar a cobrar esas dietas nada de nada. Naturalmente, la «calle» se alinea con Rosa Díez en asuntos como este.

Yo creo que UPyD se está haciendo un hueco en la política española a fuerza de mimetizarse con la «calle». Escuchando a Rosa Díez uno cree estar escuchando al vecino del quinto, al parroquiano del bar de la esquina, a la panadera, al aparcacoches, o a una lejana tía. Por eso es por lo que Rosa Díez y quienes la acompañan en UPyD ponen tan nerviosos al resto de los grupos parlamentarios y yo diría que más que a ningún otro grupo al socialista. Sus excompañeros la miran de mala manera, y a duras penas ocultan su irritación. Demagoga es lo más suave que dicen de ella. Pero Rosa Díez está acostumbrada a nadar contra corriente y ha cogido la directa y no hay quien la pare, de manera que UPyD va a más.

En cuanto al guante que lanzó al presidente Rajoy conminándole a «refundar» el Estado, lleva su parte de razón. El Estado autonómico hay que reinventarlo sencillamente porque es muy caro y no nos lo podemos permitir. Las verdades del barquero son las que más molestan. Y eso es lo que hace Díez.

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