Carmen Tomás – Desde el parqué – En la buena dirección.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La bolsa española parece haber despegado esta semana. Llevaba días retrasada respecto a sus homólogas y por fin sube en la semana casi un 2,5 por ciento. No hubo demasiadas noticias malas. Subió el bono alemán aligerando la prima de riesgo con el bono español y la triple hora bruja no desestabilizó demasiado. Pero, en España sí han pasado cosas. No sólo se ha puesto la gran operación de pago a proveedores. Ya sabemos cuántas y por cuánto dinero había facturas impagadas. Algunas de las cosas conocidas sonrojan. No sólo había facturas en pesetas sin pagar, sino también directamente sin contabilizar, «olvidadas». En general, todo el mundo espera que sea un éxito y es importante ya no hacer cábalas sobre cuántas empresas y cuántos de puestos de trabajo se habrían salvado si se hubiera pagado más o menos en tiempo y forma, sino cuántos empleos vamos a conseguir salvar gracias a estos pagos.

También este viernes, el Consejo de Ministros comenzó otra operación que tiene buena pinta, aunque tan sólo se haya esbozado y es el cierre o la venta de empresas públicas. Claro, que falta mucho en este terreno, pero tampoco nadie antes se había atrevido a ponerlo encima de la mesa y ejecutarlo. Siguen faltando partidas de recorte de gasto, ya que hay que reducir el déficit público en 5.000 millones más. De ahí que ahora el debate se centre en el pago de una cantidad por receta, quién sabe si también por visita médica. O qué impuestos se van a tener que volver a subir.

Lo que sí está claro es que las cosas van por buen camino. Se adoptan reformas que tendrán frutos en el medio y largo plazo y que aún 2012 será muy malo en todos los aspectos. El presidente del BBVA, Francisco González, decía estos días que los ajustes son necesarios para evitar que España vaya hacia atrás y podamos ver en 2013 el inicio de un período de crecimiento sostenido. Para González, estamos ante un círculo vicioso caracterizado por las debilidades de gobernanza, los altos déficits y niveles crecientes de deuda pública. No obstante, se han tomado ya medidas en la buena dirección. Qué Dios le oiga.

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