Francisco Muro de Iscar – La responsabilidad social.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

«Cambios políticos, mutación en las formas de gobierno, leyes novísimas, todo será perfectamente ineficaz si el temperamento del español medio no hace un viraje sobre sí mismo y convierte su moralidad». Lo decía Ortega en su «España invertebrada» y sirve para este momento de cambios imprescindibles si queremos una España moderna y ¿vertebrada?

Sucede todo esto cuando ya se ha pasado el último, y trascendente, compromiso electoral, se despeja el panorama político, hay capacidad para emprender cambios en la economía y es preciso, lo acaba de decir el Rey Don Juan Carlos, «arrimar el hombro porque la situación es muy seria». Es también el momento de los políticos de Estado y no de los de partido, de los pactos que sumen frente a las decisiones que separan. Es un momento para ver qué políticos dan la talla, tienen la generosidad de dejar al margen pequeñas diferencias para trabajar por el bien común. El PP tiene que dar ejemplo el primero. El PSOE necesita una completa reconversión para reinventarse. Convergencia tiene que aclarar si quiere jugar en la España constitucional o tirarse al monte de la independencia. El PNV demostrar si va a estar con los demócratas, como siempre, o con los amigos de los terroristas, con las víctimas o con los verdugos.

Decía Ortega que hay que esforzarse para ponerse al nivel de los mejores y no bajar el listón para igualarse por abajo. Sólo la inteligencia, la cohesión, el trabajo común, la innovación nos llevarán hacia el futuro. «Si España quiere resucitar, decía el filósofo, es preciso que se apodere de ella un formidable apetito de todas las perfecciones». En la educación, especialmente, pero también en la honradez de los políticos, en la lucha contra la corrupción, en el desarrollo tecnológico, en la modernización de la economía, en la solidaridad con los más débiles, en la construcción de una Justicia que funcione. También en ello tienen un papel decisivo los medios de comunicación.

Mario Monti acaba de decir que «España está dando motivos de gran preocupación a Europa… y se teme un efecto contagio que podría extenderse por el continente». Es tal vez una manera de esconder sus problemas, pero hay que tenerlo en cuenta. La patronal y los sindicatos también están ante un momento decisivo. Para España, pero también para ellos. No es país para huelgas, sino para acuerdos, para «arrimar el hombro», para construir juntos. No lo han hecho porque han trabajado más para sí mismos que para el país. Pero, sobre todo, lo decía Ortega y vale hoy, es momento para que los ciudadanos demos un viraje sobre nosotros mismos. Somos los protagonistas de nuestro futuro. Dice José Antonio Marina que nuestra sociedad ha enfermado y que aceptamos como normal lo indecente. ¿Seremos capaces de cambiar España empezando por cambiar nosotros? Es la hora de la responsabilidad social.

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