Álvarez Cascos, de nuevo presidente del Principado.

A veces, cuando la sinrazón llega para quedarse, es necesario un revulsivo que ayude a colocar las cosas en su sitio. La decisión de Génova de eliminar a Cascos de la candidatura, como premio por haber organizado e ilusionado a un PP astur que agonizaba, fue una metedura de pata de las que hacen época. Época que duró diez largos meses de surrealismos y despropósitos que, si Dios quiere, están a punto de terminar. No quiero decir que esto sea un “colorín, colorado y este cuento se ha acabado”, no. La verdadera gesta empieza ahora que cada uno conoce su lugar en el tablero. A vuela pluma, la suma de los escaños de la izquierda, incluido el de UPyD, no llega para formar gobierno. Habrá que esperar unos días al voto de la emigración –que suele ser para quien gobierna en el momento aunque en este caso podría ser para los socialistas, con lo cual quedarían empatados a 22 y UPyD tendría la llave del reino—, pero no adelantemos acontecimientos. La única unión posible razonable es un gobierno de coalición Foro-PP, con Álvarez Cascos como presidente y Cherines como vicepresidenta o presidenta de la Junta del Principado, todo depende de la generosidad de ambos. ¡Que Génova les deje negociar, que seguro que llegan a buen puerto! Que Cospedal se mantenga lejos y no estropee las cosas. Ya bastante ruina dejó. Sus componendas y caprichos hirieron de muerte la soñada mayoría absoluta que se vislumbraba a principios de año para el Partido Popular.

El resto ya lo conocen: de novela negra. La herida de la derecha asturiana aún sigue, pero puede que las puertas de la enfermería se hayan abierto y pronto no queden ya ni cicatrices. Espero que el Partido Popular –me refiero a Génova— haya aprendido la lección. Lo cierto es que de las elecciones asturianas ha salido con el rabo entre las piernas, pero la izquierda les está muy agradecida (un poco más y se instalan otros treinta años). Y de las andaluzas no digamos. Podemos culpar a los socialistas, pero el PP debe hacer examen de conciencia. Hay cosas que no hacen bien; de fondo y de estrategia. En Asturias ha conservado los diez escaños de los fidelísimos, pero ni la mayoría absoluta del Gobierno central, ni el desembarco de los líderes Rajoy, Pastor, Feijóo… consiguieron un mejor resultado en las urnas. Gracias a que Foro consiguió ese número 13 mágico –para que luego digan que da mala suerte—, podrá fraguarse el gobierno sólido de la derecha que necesitan y merecen los asturianos.

ES CASI UN MILAGRO QUE CASCOS HAYA SOBREVIVIDO EN MEDIO DE UNA FAUNA MEDIÁTICA QUE, SISTEMÁTICAMENTE, VULNERA TODOS LOS CÓDIGOS DEONTOLÓGICOS

Es cierto que Foro perdió tres escaños, mucho, pero nada, comparado con la derrota que le auguraban. Además, hay que reconocer que es casi un milagro que Cascos haya sobrevivido en medio de una fauna mediática que, sistemáticamente, vulnera todos los códigos deontológicos. Aparte del apagón informativo que denunciamos en otro artículo, el acoso y derribo es tal que incluso el día de la jornada de reflexión, la Nueva España le dedicó un titular tan ofensivo como falso, “Cascos no tiene ni familia ni amigos”, mientras presentaba las fotos de los líderes del resto de las candidaturas pasándolo chachiguay de sidrería y familia y pandi. ¡Vomitivo! Por cierto, estaba con su mujer y una pandilla de amigos desintoxicándose en plena naturaleza. El sectarismo informativo ha llegado a extremos de inventarse un parte médico para hacer creer a la ciudadanía que padecía de estrés e hipertensión. Me dicen que este tema está en los tribunales.

Hay que reconocer que el señor Cascos actuó como un auténtico hombre de Estado disolviendo la Junta y convocando elecciones. Podía haberse dejado seducir por la moqueta y haber diluido sus compromisos electorales con motivo de la crisis y la falta de colaboración. Pero no lo hizo y acertó. Ahora lo deseable es que se entiendan y que Asturias recupere el tiempo perdido. Y en el caso de que la derecha, por razones de números, no pudiera formar gobierno, se habría desleído el pacto vergonzoso pppsoe que, así como en el País Vasco donde hay que mantener a raya a los nacionalistas, es casi obligado para evitar males mayores, en Asturias, conociendo los vicios socialistas de su larguísima etapa, es absolutamente contra natura. Por el bien de los asturianos, esperamos que el “sentidiño” llegue para quedarse.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
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(26/3/2012)
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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