Charo Zarzalejos – La huelga que pasó.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Tanto a Felipe González como a José María Aznar las huelgas que a ambos les convocaron no les salieron gratis. En gran medida, tuvieron que volver sobre sus pasos, pero ahora es distinto. La huelga, que ha tenido mayor seguimiento que la «huelguita» convocada contra a reforma laboral de Rodríguez Zapatero, se va a quedar en un enorme ejercicio de melancolía. Ya la hubo con el anterior Gobierno que al igual que el actual, no modificó posiciones. La Reforma Laboral impulsada por el Gobierno de Rajoy no tiene marcha atrás. Habrá, quizás leves modificaciones, pero en sede parlamentaria y no precisamente por la huelga.

Esta es la huelga que hoy ya pasó. Para el Gobierno es agua pasada, un trance por el que tenía que pasar, que asumió desde el minuto uno y hoy nada va a cambiar. Veremos más de una portada en la prensa internacional dedicada a nuestro país —nada que ver con Grecia— y, sobre todo, nos enteraremos de los recortes que los presupuestos 2012 van a traer consigo.

La huelga que ya pasó nos devuelve a la realidad pura y dura y esta realidad es que España —una vez más— está al borde del abismo, que la economía ha retrocedido, que la recaudación ha dado un bajonazo, que la gasolina ha subido y la bolsa solo sabe de lamentos. Ni en la mesa del Gobierno, ni en los hogares de los parados, la huelga que ya pasó va a modificar ni agendas, ni vidas. La huelga es la herramienta máxima de los sindicatos. Una herramienta legítima pero no siempre oportuna como es el caso. Una huelga general empobrece al país y no resuelve las angustias de los españoles.

Los sindicatos han utilizado esta máxima herramienta a los cien días de la llegada del PP al Gobierno. No han sabido o no han querido esperar. Tendrán que analizar, sin pasión, el seguimiento y el entusiasmo que entre los ciudadanos ha levantado su convocatoria y tendrán que pensar, sin perder tiempo, qué papel quieren jugar en el futuro inmediato. El Gobierno tiene claro el suyo y sus medidas. Solo el tiempo dirá si acierta o no. A Rajoy le van a juzgar por los resultados y ¿si ocurre que estas medidas que a todos nos afectan y a muchos nos asustan, al final dan resultados positivos? Esta es la apuesta y el riesgo.

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