Mabel Redondo – Entre Bambalinas – Telma Ortiz a un paparazzi: «Tú vete a fregar…».


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Telma Ortiz sigue sin disimular su antipatía con la prensa, especialmente con los paparazzi que le siguen los pasos. Su último enfrentamiento ha sido con Jordi Martí, con el que intercambió palabras «mal sonantes»: «Me dijo que me dedicara a fregar váteres», asegura el fotógrafo.

Ser hermana de la Princesa de Asturias tiene evidentes «ventajas», pero aunque ella no lo quiera también se convierte en objetivo «puntual» de los medios.

Telma Ortiz no es un personaje al que se le haga un seguimiento diario, especialmente desde que en 2008 demandase a más de una treintena de medios de comunicación para solicitar medidas cautelares basadas en la prohibición de «captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir» imágenes o fotografías suyas, con la excepción de las «tomadas en ceremonias oficiales o actos de carácter protocolario».

Telma y su entonces pareja, Enrique Martín Llop, demandaron conjuntamente a los medios argumentando que «no son personajes públicos» y que se sentían acosados por la persecución mediática. La demanda fue admitida a trámite, se celebró juicio y lo perdió. La magistrada María Lourdes Pérez Padilla consideró, muy coherentemente, que esas medidas cautelares no podían llevarse a cabo.

Finalmente, la sentencia decía que Telma Ortiz tendría que pagar diez mil euros para afrontar un mínimo de los honorarios de los abogados que habían representado a las empresas demandadas.

Dicen, quienes la conocen bien, que Telma se ha vuelto más visceral, será por eso que no dudó en «increpar» al fotógrafo en la puerta del colegio de su hija, él mismo cuenta como sucedieron los hechos: «Ella sabe muy bien cuando la siguen, y el otro día explotó conmigo. Telma me conoce, sabe quien soy y creo que le sentó muy mal que yo destapase su relación con el piloto Marc Gené, les hice las primeras fotos juntos. Se conocieron hace un par de meses en el colegio de sus hijos y desde entonces le hago un seguimiento más intenso a la hermana de la princesa, simplemente cumplo con mi trabajo, nada más. Sucedió en la puerta del colegio, yo estaba sentado en mi moto, ni siquiera había sacado la cámara de la bolsa porque yo no pretendo hacerle fotos con su hija, a mí eso no me interesa. Ella me reconoció y se acercó hasta mí y me dijo que le estaba amargando su vida en Barcelona y que no me quería ver más. Le reconocí que mi interés se basaba en conseguir captar más imágenes suyas con Marc Gené, su nuevo novio, pero ella se ofuscó de tal manera que me espetó: «Tú tendrías que estar fregando váteres, me das asco y ganas de vomitar».

Las señoras que estaban allí la defendían mientras ella les gritaba que no me hicieran caso porque «era retrasado mental». Yo quería tranquilizarla, pero no pude evitar recordarle de quien era hermana, eso le dolió mucho. Me sentí intimidado cuando me dijo que tenía todos mis datos personales, mi nombre completo y mi dirección, lo interpreté como una amenaza. Voy a demandar a Telma Ortiz y llegaré hasta el final, cuento con mi compañero como testigo, él lo vio y lo escuchó todo. Y yo me pregunto ¿quién es Telma Ortiz para decirme a mí que me vaya a fregar váteres?

Una vez más se abre la brecha del debate, ¿dónde está el límite entre la esfera de lo público y lo privado? y ¿por qué algunos personajes utilizan su fama para obtener beneficios y luego reniegan de esa fama cuando les persigue la prensa?, ¿incoherencia o conveniencia?

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