Rafael Martínez-Simancas – Sin Etiqueta – La cara espejo.


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Llega un momento que hasta el más duro de los vaqueros pide por favor que una mentira piadosa, nada más que hay que remontarse a la famosa escena en la que Jhonny, (Guitar), le suplica a Joan Crawford: «miénteme, dime que me has esperado estos cinco años, dímelo». Y, ella con una flema propia de Fátima Báñez le responde: «todos estos años te he esperado».

No es que Joan Crawford le ponga una especial tensión a la escena, de hecho Jhonny acaba dándose un lingotazo de «agua de fuego», pero la respuesta calmó su ansia. Si pasamos la foto de los ministros a blanco y negro nos podemos dar cuenta de que muchos irían que ni pintados en una revisión de «Johnny Guitar», siendo los contribuyentes los que pidamos alguna mentira piadosa en la barra del bar de las malas noticias. Usted le pone a De Guindos un sombrero de cow-boy y un chaleco clarito y no estropea el cuadro en un saloon del oeste, palabra. Y ese es uno de los principales problemas que tiene el actual Gobierno: no transmitir emoción alguna.

En Italia supieron hacerlo mejor y pusieron a llorar a una ministra para explicar los recortes, (seguro que no se captaron todos los matices fiscales que aquella buena señora iba a explicar pero sí que todo el mundo tuvo claro que pintaban bastos). Hasta es posible que el «llanto improvisado» de Elsa Fornero le diera vida al tristón gobierno de Monti.

En cambio aquí no hemos tenido tanta suerte con algunos ministros que serían estupendos concursantes de aquel programa que se llamó «No te rías que es peor». Uno tiene dudas de sí nos están anunciando nuevos paquetes de recortes o nos regañan por haber sacado malas notas, y el desquicie es completo cuándo recordamos que el año pasado nos tocaron «la seño» Elena y el profe Zapatero que siempre revisaban las notas al alza, (y dejaban copiar en clase). Lo que no puede ser es pasar de la euforia del brote verde a la angustia del luto a la griega.

Según Rajoy algunas de las medidas que se han tomado no contaban con el apoyo mayoritario de los miembros del Gobierno pero no es fácil imaginarlos sintiendo dolor por ello. Una persona con una mirada tan fría como cualquiera de los componentes del equipo económico tendría un gran futuro de crupier en la nueva «Eurovegas» que se quiere levantar bien en Madrid, o en Barcelona. Hay miradas que matan, otras que enamoran y algunas que dejan frío, y estas son las que aparecen en la sala de prensa del consejo de ministros.

Nunca se ha demandado tanto un gesto a la galería. Cualquier detalle que sea humano y alivie, o acabaremos enganchados al «agua de fuego» como el pobre Jhonny.

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