Fernando Jáuregui – Al menos, avances democráticos.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

En tiempos de crisis (económica), sí hacer mudanzas (democráticas). Ese debería ser, retorciendo «sensu contrario» el argumento ignaciano, el móvil del Gobierno de la mayoría absoluta que encabeza Mariano Rajoy. Que estamos retrocediendo veinte años en lo tocante a nuestro bienestar económico, pocos lo dudan; que los españoles somos acaso un cuarenta por ciento más pobres, en general, que hace cuatro años, es, me temo, patente. Y quizá también inevitable, quién sabe, porque las recetas que nos dan para salir del cataclismo son tan variadas y variopintas como los plazos en los que, según hablen unos «expertos» u otros, comenzaremos a levantar cabeza.

Así que, al menos, ya que en lo económico parece haber escasas alternativas, podrían el Gobierno y la oposición aprovechar para pisar el acelerador en lo referente a reformas democráticas, desde cambios en la Constitución hasta ampliación de las libertades de información o de manifestación, pasando por retoques en algunas leyes restrictivas. No me siento demasiado optimista al respecto: ni me han gustado las declaraciones, demasiado tajantes, del ministro del Interior advirtiendo a los «indignados» de que de ninguna manera podrán «tomar» la Puerta del Sol cuando cumplan su aniversario, el próximo día 15, ni me han convencido los argumentos para limitar la mayoría precisa para elegir al presidente de la Corporación RTVE. No formo parte de colectivo 15-m alguno y creo que se han equivocado gravemente en no pocas cosas; pero más se equivocará el ministro Fernández Díaz si aplica la doctrina de la cachiporra a la menor salida de tono de los manifestantes. Y, en cuanto a RTVE, no quisiera precipitarme en mis juicios: esperaré a conocer el talante de los nombramientos y el grado de consenso en los mismos, pero reconozcame usted que el prólogo ha sido inquietante.

Ni, la verdad, y hablando en términos más generales, tampoco veo que exista, ni en el Ejecutivo ni en la oposición, un ánimo decidido de emprender reforma alguna en el en muchos aspectos anticuado arquitrabe legal español.

Sí me alegro, en cambio de que el Gobierno -a la fuerza ahorcan_ haya decidido dar más facilidades para acercar al País Vasco a presos de ETA. Esta medida, tan combatida por algunas agrupaciones de víctimas, que ya claman contra el Ejecutivo, hablando de «traición», no sería más que una aplicación de las previsiones constitucionales en este aspecto. Y sí, este paso, en el que implícitamente se reconoce que la banda del terror y del horror ha dejado de ser una amenaza, me parece un avance democrático, como lo es todo aquel que contempla la realidad tal cual es, y no como el legislador de turno quiera conformarla.

Creo que el Gobierno, que bastante tiene con lo que tiene complaciendo las exigencias económicas crecientes de mercados y «cabezas de huevo» europeos, no debería meterse en algunos líos pisando charcos en materia de educación o de cuestiones sanitarias y morales y sí, en cambio, debería sentarse con las restantes fuerzas políticas -hasta el momento, Rajoy parece preferir a los propios para sus reuniones en Moncloa_ para acordar ese avance democrático que temo que, a este paso, va a resultar, también en esto, un notable retroceso. Es que no nos dan ni una alegría en casa del pobre, vamos.

fjauregui@diariocritico.com

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