Andrés Aberasturi – Reinserción: unas medidas que no gustan a nadie


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Las medidas de reinserción de presos anunciadas por el Gobierno, han tenido la extraña virtud de no gustar a nadie y, precisamente por eso, resulta bastante complicado entender qué se pretende exactamente. Por una parte están las asociaciones de víctimas que se sienten traicionadas, abandonadas e invisibles por quienes cuando estaban en la oposición clamaban ante cualquier tipo de concesión o debilidad frente a los etarras y no dudaban en manifestarse y apoyar a esas asociaciones a las que ahora parecen haber ignorado. Por otra, la izquierda abertzale, repudia el plan por completo y Amaiur, por ejemplo, ha hecho publico un comunicado en el que se sigue hablando de «presos políticos» y confundiéndolo todo como es habitual. Así, afirma que «condicionar el ejercicio de los derechos de las personas -en este caso de los reclusos de la banda terrorista- a «actitudes personales o colectivas, supone un chantaje y coacción». ¿Entonces a qué hay que condicionarlo? El derecho a volver a la libertad llega cuando se ha cumplido por completo la condena impuesta y todo lo que sea adelantar esa libertad se tiene que deber a una actitud personal en la que el preso demuestre claramente que es capaz de reinsertarse en la sociedad consciente del mal que ha hecho. No parece que eso funcione en la mayoría de presos de ETA.

Afirma también Amaiur que se debe «trasladar a Euskal Herria a todos los presos políticos vascos» que «no están en prisión como consecuencia de un desarraigo social», sino de un «conflicto político», por lo que «no necesitan medidas de reinserción social». Qué forma más absurda de justificar lo injustificable en plena democracia. Según Amaiur, el tiro en la nuca, los asesinatos indiscriminados, el secuestro y quienes colaboran a que todo este horror se lleve a cabo, son tan sólo el fruto de «un conflicto político» y ni necesitan medidas de reinserción ni arrepentimiento. Esto no cambia y ellos siguen con la terminología de siempre calificando como «presos políticos» a simples asesinos. Y para que quede claro que siguen pensando como siempre, añade Amaiur: «Lo que es necesario es resolver el conflicto político que les llevó a prisión y las consecuencias por él originado, entre ellas, su situación de privación de libertad». Pues va a ser que no. El conflicto político lo puede tener el PNV pero no ETA; lo de ETA no es político sino sencillamente terrorista y los que están en prisión, lo están no por pedir la independencia sino, vuelvo a repetirlo, por haber matado a sangre fría y de forma indiscriminada o por haber colaborado en esos crímenes.

Finalmente, Amaiur emplaza al Gobierno a que «sin demora, abandone las posiciones de negación y vulneración de derechos y realice de manera responsable su aportación a la resolución del conflicto». O sea, que es el Gobierno, que han sido todos los gobiernos de la democracia los que han venido vulnerando los derechos y los asesinos los valientes gudaris que se han visto en la «patriótica» y «política» necesidad de poner bombas como las de Hipercor, la de la casa cuartel de Zaragoza, el atentado de Vic o el secuestro absolutamente brutal e inhumano de Ortega Lara.

Esta reacción de Amaiur -que tal vez sólo sea retórica- es lo único que hace menos polémicas las medidas de reinserción anunciadas aquí y ahora por el Gobierno de Rajoy. No creo que en el fondo sean malas aunque la ausencia de la petición de perdón resulte humanamente inacatable. Pero para ser coherente con su pasado, el PP debería haber contado antes con las Asociaciones y haber explicado a todos las razones y el alcance real de esas medidas. No lo ha hecho, sigue sin saber explicarse.

a.aberasturi

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