Charo Zarzalejos – Mirando a París y a… Grecia.


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

Las encuestas aseguran que Sarkozy avanza pero que no llega. Siempre según las encuestas puesto que no sabremos hasta hoy por la noche la sentencia de los ciudadanos franceses, el socialista Hollande puede ser el nuevo inquilino del Palacio del Eliseo. La expectativa es máxima y sólo la elección de Obama levantó tanta curiosidad, tanto interés como los comicios que hoy se celebran en el país vecino.

Si Sarkozy logra vencer a las encuestas será por la mínima pero por mínima que fuera su victoria no dejaría de ser una gesta política. Si gana, habrá ganado al desgaste que la gestión de esta crisis ha provocado en todos aquellos que han tenido que lidiar con ella. Si gana, habrá ganado a las encuestas y habrá ganado al lógico cansancio que, al final, provocan todos los gobernantes aún cuando puedan presentar unas buenas gestiones. Si gana, Sarkozy tendrá que modificar modos y maneras si no quiere que las legislativas se le conviertan en un via crucis. Si gana, es que por lo menos tres millones de ciudadanos que votaron a Le Pen no se han dejado seducir por su lideresa y si gana, aunque sea por la mínima, sería un nuevo varapalo para la izquierda francesa y, desde luego, para el conjunto de la izquierda europea que prácticamente despojada de poder necesita de alguna buena noticia.

En principio y según las encuestas, el socialista Hollande, además de acudir a las urnas con la aureola de ganador, depositará su voto envuelto en el celofán de la esperanza que muchos han depositado en su figura. Si gana Hollande, se verá obligado a rebajar las expectativas de aquellos que creen que con su llegada al Eliseo, la política de ajustes y recortes va a ser vapuleada hasta el punto de atribuirle capacidad para modificar el rumbo de la política europea. Si gana se convertirá en el referente de la izquierda europea y las izquierda nacionales verán en su triunfo un antes y un después que les facilitará recobrar el terreno perdido.

Si gana Hollande, es obvio que su política no será la de Sarkozy pero ¿plantará cara a Merkel como muchos intuyen y desean?. Eso habrá que verlo. La política internacional sea en su vertiente estrictamente política o económica se cumple siempre un axioma: siempre hay alguien dispuesto a ocupar el lugar que dejas. Si Hollande se enfrenta a Merkel _cosa que habría que verla_ ahí está el italiano Monti, dispuesto a compartir liderazgo europeo con Alemania. La «grandeur» de Francia forma parte del ADN de los franceses, sea cual sea su ideología, y este ADN invita a pocas aventuras. La «grandeur» lleva a estar con los grandes y Hollande, de una manera u otra, hará lo indecible por impedir que su país no forme parte del grupo de los grandes. Es una pizca cruel, e incluso injusto pero para ser grande hay que estar con los grandes. Merkel estará atenta a lo que hoy ocurra en Francia y Monti muy vigilante.

Todos hablamos y escribimos en función de lo que nos dicen las encuestas que las elaboran los mismos que ni olieron el extraordinario avance de la extrema derecha de Le Pen y ahí está con más de seis millones de votos, decisivos para dar o quitar triunfo.

Menos atención sugiere Grecia, pero mientras en Francia, como ocurre en España, todo se dirime entre dos grandes partidos que son los que realmente dan estabilidad a un país, en el país heleno los resultados pueden resultar un enorme sudoku que haga imposible la gobernabilidad de un país. Grecia, además de dinero, necesita de instituciones fuertes y serias y nada apunta que el «puzzlle» de partidos que hoy compiten en las urnas ayuden a ese objetivo. También en Grecia nos encontramos con la extrema derecha que, por primera vez, puede tener presencia en el Parlamento.

Como estamos embebidos y martirizados por la crisis, dejamos al margen cuestiones de especial importancia y preocupación. ¿No es preocupante y desgraciado que la extrema derecha tumbe al gobierno noruego? ¿No es como para pensar dos veces que ocurre en Francia, cuna de las libertades, para que el triunfo de Hollande o de Sarkozy dependa en buena medida de la extrema derecha? ¿Qué está ocurriendo para que en Grecia, tierra de excelsos pensadores y filósofos, la extrema derecha tome cuerpo? Algo grave ocurre. Errores de bulto se están cometiendo en las democracias más acreditadas para que las posiciones de moderación y modernidad, de tolerancia y derechos se vean amenazadas por posiciones extrema. Dicen que es la crisis pero el argumento, así dicho, me parece muy simplista. Tengo que averiguarlo porque algo grave ocurre para que esto suceda y las encuestas, al menos las francesas, no se enteraran.

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