Esther Esteban – Más que palabras – El disfraz de los atletas.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Que la marca España está de capa caída es una evidencia que podemos leer todos los días en los periódicos. Ya no es solo que nuestras empresas sean objeto de deseo de cualquier dictadorzuelo del tres al cuarto, que vivamos en un ¡ay! pensando en que un día nos acostamos españoles y al día siguiente nos levantemos intervenidos. Ya no es solo que hasta Rodrigo Rato -el que fuera autor de aquel lejano milagro español- haya tenido que ser sacrificado para que Bankia respire un poco. Además, ahora seremos el hazmerreír del mundo entero cuando en Londres vean el terrorífico y espantoso uniforme de nuestros atletas.

Resulta que aquí tenemos modistos de gran prestigio internacional y empresas de textil punteras en todo el mundo, pero no, que va, ha venido una empresa rusa y con eso del gratis total se ha llevado el gato al agua. España es la excepción de la regla, el único comité olímpico que no le ha encargado a un diseñador nacional el look de nuestros atletas y la verdad que aunque uno no quiere todo esto huele a chamusquina. Estados Unidos repite con Ralph Lauren, Italia con Armani, excepto sus regatitas que lo harán de Prada, y el Reino Unido ha optado por una diseñadora de lo mas ecológica, Stella MacCartney, haciendo gala de lo ecológico de estos juegos. Nuestros atletas, por el contrario, parecen salidos de una revista de otra época. No hay palabras para definir ese chándal rojo con motivos chinos amarillo chillón en el cuello de los chicos o esa falda de largo indefinido ni mini, ni maxi, tipo monjil que llevaran ellas. La indumentaria oficial es tan espantosamente fea que ni siquiera ha sido presentada en sociedad y el COE la ha publicado en su página oficial utilizando maniquíes también como salidos de otra época.

La marca España ya no es que no venda es que está en declive y por eso parece que todo lo que la rodea se gafa. El COE ha salido al paso de las críticas afirmando que la firma Bosco Sport no solo es la proveedora de los equipos olímpicos españoles de manera gratuita y con gran garantía de calidad, sino que además es patrocinadora del Comité Olímpico Español ¡acabáramos!. En resumen, que como estamos en crisis, todo el que venga con el dinero por delante es bien recibido y ya se sabe que… quien paga manda.

Nuestros atletas irán vestidos de mamarrachos porque la crisis significa que este país está de rebajas y como todo vale, también podemos renunciar sin inmutarnos a industrias tan importantes como la de la moda aunque tengamos firmas como ZARA que lideran el ranking mundial del sector.

Yo espero que la Federación Española de empresas de confección o la Asociación de Creadores de Moda de España, que han puesto el grito en el cielo, y con razón, den un paso adelante, se pongan manos a la obra y confeccionen otros uniformes que representen de verdad a nuestro país. Muchos pueden pensar que esta es una polémica ficticia con la que esta cayendo, y tal vez sea cierto, pero es el reflejo de nuestra imagen de país. Estamos como en penumbra, aterrados por la situación económica, paralizados ante la falta de respuestas, pero ni todo vale ni el gratis total es el mejor remedio. Nuestros atletas que triunfan en casi todas las modalidades, y son un orgullo patrio, no merecen ir disfrazados de mamarrachos.

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