Francisco Muro de Iscar – Escuela de ignorancia.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

«La educación en masa, que prometía democratizar la cultura, antes restringida a las clases privilegiadas, acabó por embrutecer a los propios privilegiados. La sociedad moderna, que ha logrado un nivel de educación formal sin precedentes, también ha dado lugar a nuevas formas de ignorancia. A la gente le es cada vez más difícil manejar su lengua con soltura y precisión, recordar los hechos fundamentales de la historia de su país, realizar deducciones lógicas o comprender textos descritos que no sean rudimentarios». Aunque se sorprendan, esta frase no es de un analista de la educación española ni está escrita ayer. La escribió el francés Cristopher Lasch en 1979 pero vale plenamente aquí, treinta años después.

«Uno de los principios fundamentales de la doctrina Grundgrin era que todas las cosas deben pagarse. Nadie debía jamás dar algo a alguien sin compensación. La gratitud debería abolirse y los beneficios que de ella se derivaban no tenían razón de ser. Cada mínima parte de la existencia de los seres humanos, del nacimiento hasta la muerte, debía ser un negocio al contado». Esta frase tampoco es de los neoliberales de estos tiempos, sino de Charles Dickens en «Tiempos difíciles» y está escrita en 1845. También ha llovido.

La educación, como la sanidad o la justicia son conquistas del Estado de Derecho que hay que proteger, pero con una escuela donde se prima la ignorancia y se permite pasar cursos sin aprobar, donde se baja el nivel para que no suspendan los que no saben, no se democratiza la cultura, se destruye. La pasada semana apenas trescientos estudiantes y profesores secundaron en Madrid la jornada de protesta contra la reforma educativa y se manifestaron ante el Ministerio de Educación. En esos mismos días se conocían los resultados de una prueba a estudiantes en Cataluña -hubiera sido igual en Murcia o en Cáceres- según los cuales una gran mayoría no era capaz de recordar el nombre de un solo científico de cualquier país o época. Esto es lo que tenemos. Un sistema educativo fracasado, una educación de mínimos que permite que un estudiante pase cursos sin aprobarlos, llegue en esas condiciones a una Universidad endogámica que sólo es capaz de mirarse su ombligo, y alcance un título sin haber demostrado realmente su capacidad. Y de ahí, en la gran mayoría de los casos, al paro. Eso es lo que hay. O cambiamos eso o no hay nada que hacer.

Es verdad que la crisis financiera está poniendo en peligro la supervivencia del modelo capitalista, sin que tengamos otro a la vista, pero la crisis educativa lleva años hipotecando nuestro futuro. No hay futuro si no se cambia el modelo educativo y se acaba con la escuela de la ignorancia. Casi todo lo demás tiene arreglo. ¿Hay alguien empeñado en que cada reforma sea un fracaso?

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